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domingo, 22 de mayo de 2022

Homenaje a un “brocense”

 

 

            El sábado 21 de mayo se celebró en el precioso edificio de la alhóndiga de Villanueva de los Infantes (Ciudad Real) un homenaje a un “brocense”, al doctor Vicente Arias Díaz, viudo de la broceña María Teresa Balsalobre. El homenaje se realizó conjuntamente con el abogado villanovense Miguel Fernández de Sevilla, ambos fallecidos recientemente. Los dos pertenecían a la Universidad Libre de Infantes “Santo Tomás de Villanueva”, cuyo rector es el profesor José Ignacio Ruiz y fue esta institución infanteña la organizadora del homenaje.

 

            El acto de homenaje comenzó a las 10 de la mañana con una misa en la iglesia parroquial de san Andrés Apóstol, para a continuar en la casa de cultura de la Alhóndiga. Este bello edificio, de nombre árabe, fue el almacén de cereales en otra época.

 

            El salón de actos estaba a rebosar, con presencia de la alcaldesa de la localidad Carmen Montalbán y de las hijas de los dos personajes, entre ellas Matilde Díaz Balsalobre. Abrió el acto el relator el doctor Antonio Villarino, quien cedió la palabra para abrir la sesión al rector magnífico José Ignacio Ruiz. Posteriormente sendos amigos de los homenajeados el profesor de la Universidad de Alcalá de Henares Crispín Gigante y el médico Tomás García hicieron una lauda de Vicente y de Miguel.

 

“Laudatio” a Vicente Arias

 

Vicente Arias fue un médico especialista de la Medicina del Trabajo, presidente de la CAYPAM del Colegio de Médicos de Madrid y director de Rlaciones Institucionales de la Universidad Libre de Infantes.



            Crispín leyó una “laudatio”, con mucha emoción a Vicente Arias y dijo cosas muy interesantes entre ellas esta sentencia de Aristóteles: “La amistad es un alma que habita en dos cuerpos, un corazón que habita en dos almas”. Y continuó: “¡Qué bonito fue encontrarte con diez años y toda la vida para compartir tantas cosas!

 

            Orgulloso de tus orígenes, Almedina, de nuestro querido Manzanares, que nos formó en su instituto y en nuestro internado; orgulloso de vivir en Madrid, de tus lugares de corazón: Extremadura, la tierra de tu querida esposa María Teresa; de Infantes, tu tierra próxima. Orgulloso de España compartiendo tu lema: “El español lo que nos une”, que nos hace y nos hará más universal. Orgulloso de Almedina, tierra de Bartolomé Jiménez Patón, humanista y gramático, vinculado también con Infantes. Orgulloso de Almedina, tierra de Fernando Yáñez de Almedina, pintor renacentista y colaborador de Leonardo da Vinci.

 

            Orgulloso de Extremadura, de Brozas, de compartir familia, de sentir como tuya la tierra de tu esposa, que junto con Almedina y el Campo de Montiel son las tierras de los ancestros de tus queridas hijas: Matilde, María Teresa y Ana. Recuerdo el amor y el cariño con el que me has hablado siempre de ellas.

 


            Recuerdo tu cariño por Infantes, por Santo Tomás de Villanueva, por Quevedo, por la ULI (Universidad Libre de Infantes), por llevarlo por bandera del Campo de Montiel y, como por tu empeño, unió Almedina, Brozas y a Infantes en aquella jornada que compartimos en Brozas homenajeando a Francisco Sánchez “El Brocense”, uniendo las figuras del Siglo de Oro de nuestras tierras y que nos permitió conocer nuevos y grandes amigos.

 

            Como decía Bucchiarini: “Vivir en el corazón de los que dejamos detrá de nosotros no es morir. Y añado. ¡ES VIVIR!

 


“Laudatio” a Miguel Fernández de Sevilla

 

Su primo y amigo, el doctor Tomás García, contó anécdotas y travesuras hechas ambos cuando eran niños- Miguel Fernández de Sevilla, reconocido abogado de prestigio, su vida profesional está ligada a la abogacía, a la investigación jurídica y al estudio histórico literario del barroco español. Autor de varios libros, publicaciones y ponencias; como jurista fue abogado en ejercicio, letrado del Consejo General de Enfermería y secretario general de la Asociación Española de Derecho Sanitario. Máster en Derecho Sanitario por la misma Universidad. Fue Caballero de Yuste y Caballero del Camino de Santiago; socio de honor de la Asociación Internacional de Derecho del Trabajo Alonso Olea.

 

El profesor Fernández de Sevilla estaba en posesión de diferentes condecoraciones universitarias, dos medallas de plata de la UCM, jurídicas, Cruz de San Raimundo de Peñafort y la Medalla al mérito de la Abogacía Española, además académico de Honor de la Real Academia Española de Medicina y Académico de la Real Academia Española de Jurisprudencia y Legislación. Es también hijo predilecto de Villanueva de los Infantes y le fue concedida la medalla de oro distintivo rojo al mérito Profesional y del Trabajo.

 

Como investigador dirigió el equipo que descubrió los restos de Don Francisco de Quevedo en Infantes y los de Don Francisco Salzillo en Murcia.

 





Al terminar las laudas, las hijas de los homenajeados recibieron un ramo de flores

 


            Posteriormente una parte cultural que trataron los siguientes temas: “Bartolomé Jiménez Patón: De Almedina a Villanueva de las Musas”, a cargo de la bibliotecaria María de los Ángeles Jiménez. “Nebrija, el primer humanista hispano”, tema que corrió a cargo del periodista y cronista de Brozas, Francisco Rivero y concluyó con la conferencia de Francisco López Muñoz, vicerrector de la Universidad Camilo José Cela sobre “Santiago Ramón y Cajal, nuestro único Nobel de Ciencias a quien le dolía España”.

 


            El acto concluyó con un recital poético, cuyo mantenedor fue Rafael Ruiz. Leyeron poemas Juan José Guardia, poeta y gran maestre de la Orden Literaria de Francisco de Quevedo y Eloísa Pardo, poeta y novelista. La música, a la guitarra, mientras se leían los poemas, corrió a cargo de Francisco López - Romero Cerrato.

 





            Hecha la crónica del acto, no quiero dejar de expresar algunos de mis sentimientos respecto a Vicente Arias, persona afable y gran profesional. Con él organizamos, el 30de septiembre de 2016, la jornada dedicada a El Brocense, quien había sido maestro de Bartolomé Jiménez Patón y de Francisco de Quevedo, de quien impartí una conferencia, hace años, con el tema “De cómo Francisco de Quevedo consideraba a Francisco Sánchez de las Brozas su maestro”, invitado por su Orden Literaria y ofrecida en el patio del convento de Santo Domingo, lugar de fallecimiento del ilustre escritor y cuya celda donde se alojaba es hoy un museo. Un servidor se honra de estar presente dentro de la junta directiva de la Universidad Libre de Infantes como continuador de la obra del doctor “broceño” Vicente Arias Díaz.

miércoles, 7 de octubre de 2020

Patón y El Brocense.

 


 


            Acabo de recibir un enorme libro de 828 páginas que son las actas del XLV Congreso de la Real Asociación Española de Cronistas Oficiales (RAECO), celebrado en Baeza (Jaén) del 4 al 6 de octubre de 2019. Mi ponencia se titulaba “Baeza, en la Biblioteca Nacional de España”, donde hay cerca de 150 documentos fechados entre los años 1201 y 1955.  El más antiguo, es una Biblia en latín, datada en el siglo XIII.



Foto: Miguel Castro Muñiz 

            Sin embargo, la que más me interesó fue la ponencia de Clemente Plaza, cronista de Villanueva de los Infantes, titulada “Bartolomé Jiménez Patón en la Casa de los Estudios de Villanueva de los Infantes y su relación con Baeza”. La razón de ese interés se debe a tres cuestiones: Uno, haber sido nombrado recientemente miembro de la junta rectora de la Universidad Libre de Infantes, sustituyendo a un brocense consorte, Vicente Arias, recientemente fallecido; estudiar la figura de su paisano el gramático del siglo XVII, Bartolomé Jiménez Patón, discípulo de mi paisano Francisco Sánchez de las Brozas y el tercero fue la organización conjunta, entre Arias y un servidor, de un homenaje, en octubre de 2016, en la villa de Las Brozas a El Brocense y a Patón, al que acudió la junta rectora en pleno de la Universidad Libre de Infantes.

 

            En su ponencia Plaza escribe: “Se observan tres características definitorias (de Bartolomé Jiménez Patón) en su obra filológica: su concepción de la lengua supeditada al uso, su propósito didáctico y la influencia de El Brocense (1523 – 1600)... En la línea de su concepción lingüística, publica la “Eloqvencia española en arte”, un manual de Retórica en español, donde trata, exclusivamente, la elocución y la acción. Completa los contenidos de la Eloqvencia con el “Perfecto predicador”, centrado en la oratoria sagrada, y con un manual sobre dialéctica que nunca llegó a ver a luz: “Instrumento necesario para el conoçimiento de las ciencias”. Se trata de una traducción de dos obras de El Brocense: “De nonnullis Porphirii aliorumque in dialéctica erroribus” (Miguel Serrano Vargas, Salamanca, 1588) y la sección dedicada a la dialéctica del “Organum dialecticum et rhetoricum”, publicada por el mismo editor y el mismo año de 1588.

 

            Completa esta pequeña reseña de la vida y obra de Patón unas referencias tomadas de Rafael María Ruiz Rodríguez, secretario general de la Universidad Libre de Infantes, sobre las relaciones de este gramático de su amistad con Lope de Vega y también con Francisco de Quevedo, éste fallecido el 8 de septiembre de 1645 en una celda del convento de Santo Domingo de Villanueva de los Infantes, celda que he tenido la ocasión de conocer y visitar en varias ocasiones en soledad imbuyéndome de la personalidad de este escritor del Siglo de Oro español, y del que tuve oportunidad de dar una pregón, hace años,  en el patio de este convento titulado “De cómo don Francisco de Quevedo fue discípulo de don Francisco Sánchez de las Brozas.

 


            Rafael María Ruiz, como secretario general de la Universidad Libre de Infantes, fue la autoridad académica que inauguró la placa en la fachada de la casa en la que Bartolomé Jiménez Patón vivió en Villanueva de los Infantes, placa que fue una idea de mi medio paisano el doctor Vicente Arias, y a cuyo acto, en agosto de 2017, tuve el gusto de asistir, a pesar de mi reciente operación de rodilla y andar con muletas, pero todo fue muy bien por estar cerca de estos personajes y el interesante Campo de Montiel, ya que tuve que impartir una conferencia sobre el turismo en esta conocida comarca de la Mancha.

 



miércoles, 28 de agosto de 2019

Una estatua desconocida de El Brocense




            Mi amigo Rafael Guzmán, uno de los creadores del Museo del Turismo, y compañero de la junta directiva del Skal Internacional de Madrid, sabe de mis deseos de conocer la historia de la villa cacereña de Las Brozas, de la que me honro en ser su cronista oficial. Ahora, estando en Málaga de vacaciones, me ha hecho llegar, vía correo electrónico, una página de la revista “El Nuevo Mundo”, del año 1907, en la que se habla de levantar tres estatuas a tres grandes hombres de nuestra historia: Espronceda, El Brocense y Vasco Núñez de Balboa.



            Busco información en internet sobre esta publicación y me encuentro lo siguiente:

El Nuevo Mundo fue fundada en 1894 por José del Perojo, que fue colaborador asiduo de la “La Ilustración española y americana”. Pronto alcanzó una tirada de 5.000 ejemplares que aumenta sin cesar y alcanza una cifra récord de 266.000 ejemplares en 1909 por un reportaje fotográfico sobre el Barranco del Lobo. Representa, junto a “Blanco y negro” o “La Esfera”, un nuevo tipo de revista de actualidad que recurre a medios como los reporteros gráficos y la fotografía, de mayor impacto que los grabados utilizados anteriormente y que representaba “La Ilustración española y americana”, y que persigue el entretenimiento frente al contenido más erudito de las numerosas “ilustraciones”. Entre sus colaboradores se cuentan Unamuno y Maeztu. A la muerte de Perojo, su colaborador Mariano Zavala levantará “Mundo gráfico”, que terminará por comprar “Nuevo mundo” en 1913.



            Y leyendo la página donde sale el artículo firmado por José Cascales y Muñoz, un historiador, escritor y periodista de la Generación del 98, natural de Villafranca de los Barros (Badajoz) y cronista oficial de Extremadura en 1902, me llevo una agradable sorpresa pues el artículo empieza así: “He aquí dos extremeños ilustres de quienes nadie se había preocupado, hasta hoy, para elevarles estatuas ni en la capital de la patria, ni en la ciudad ni en la villa en la que nacieron”.  En cuanto a Espronceda, este erudito extremeño era biógrafo del escritor y sus estudios sobre el literato aún siguen vigentes.



            La iniciativa de levantar la estatua a El Brocense se debía a don Santiago Burgos de Orellana, abuelo del actual Conde de la Encina, Fernando Burgos, al que tuve el gusto de conocer en mis comienzos de periodista como corresponsal del periódico Hoy, allá por finales de los años 60. Tuvo el gusto de regalarme una revista “Patria Chica”, que él fundara y dirigiera, la número 1, con tan mala fortuna para mí, que se la presté a una periodista del diario ABC, que venía entonces mucho por Brozas, Isabel Montejano Montero, y nunca me la devolvió. En esta revista había un artículo de Miguel de Unamuno titulado “Cuando las ranas crían pelo”



            Pues bien, la idea de don Santiago Burgos cuajó en el ilustrado párroco, que muy bien podría ser el Cura Ciego, don Carlos Mercedes Barriga Barriga, natural de Arroyo de la Luz, que según mi información vivía en la misma calle que yo, en la Calle Palacio, y también en el Ayuntamiento. La idea era colocar la estatua en la plaza principal del pueblo.  Hay que decir que la estatua actual es de mi buen amigo, el escultor de Villanueva de la Serena, Ricardo García Lozano, a la que considera una de sus obras maestras y cuya biografía está escribiendo ahora otro buen amigo, Ricardo Hernández Mejías, quien ha estudiado donde se hallan enterrados los escritores extremeños. En nuestro caso, a El Brocense se le enterró en el Campo de San Francisco, reconvertido hoy en los Jardines de San Francisco, de Salamanca, antes huerta del antiguo convento de San Francisco el Grande.



            El autor de las tres estatuas era el escultor Aurelio Ángel Cabrera Gallardo, profesor titular de las Escuelas Industriales de Toledo y también arqueólogo, natural de Alburquerque (Badajoz), fusilado por las tropas nacionales en Toledo el 26 de noviembre de 1936. Estudió gracias a las ayudas que le hizo el conde de la Torre del Fresno, persona que da nombre a la capilla del bellísimo Cristo de la Expiración, en el templo de los Santos Mártires. Su mejor obra es la estatua de Francisco de Zurbarán enfrente del Ayuntamiento de la ciudad de Badajoz, de 1930.



            El monumento a El Brocense era el más sencillo de los tres. El autor del reportaje escribía: “Por ser la enseñanza la nota más saliente del eximio catedrático de la Universidad de Salamanca lo ha representado Cabrera en actitud de estar explicando en el aula. Sobre un pedestal del puro renacimiento español y limpio de todo adorno, en armonía con la sencillez del maestro, se destaca la estatua de éste, sentado en un sillón de la época. Con la mano derecha sostiene un libro abierto y con la izquierda hace ademán de estar hablando”.

            En las cuatro caras del pedestal se leen las inscripciones siguientes:

·         La villa de Brozas a su hijo más ilustre el Dr. D. Francisco Sánchez Flores.

·         La admiración de los extraños le vengó de las envidias de los propios. Justo Lipsio le llama el Mercurio y el Apolo de España; Scippio ve en él un hombre divino y Baillet le proclama Príncipe de los Gramáticos.

·         Brozas, julio 1527 – Salamanca, enero 1601.

En la cara opuesta a la segunda inscripción van estos versos

·         “Aunque el ingenio y la elocuencia vuestra,

Francisco Sánchez, se me concediera,

por torpe me juzgara y poco diestro

si a querer alabaros me pusiera;

lengua del cielo única y maestra

tiene de ser la que por carrera

de vuestras alabanzas se dilate,

que hacerla humana lengua es disparate”

MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA

“La Galatea”, Libro IV, Canto de Calispe”



            El autor de este artículo, José Cascales dice de Espronceda que es un coloso de la literatura española; de Núñez de Balboa, un coloso al descubrir el Mar del Sur, el Océano Pacífico y de El Brocense “un coloso en las letras humanas, tan colosal que, aún hoy, (en 1907) es admirado en el extranjero, y sobre todo en la cultísima Alemania, en cuyas primeras Universidades sigue sirviendo de texto su “Minerva seu de causis linguae latinae”.





            Que yo sepa, nuestro ilustre paisano tiene en Cáceres dos estatuas, una en el moderno Instituto “El Brocense”, realizada por el que fuera mi profesor de dibujo, en el curso 1960-1961, el cántabro Ubaldo Cantos (segundo por la derecha), pues un servidor estudió primero de bachillerato en el edificio que fue sede de la Compañía de Jesús, junto a la Iglesia de la Sangre, en la ciudad antigua y el curso de Preuniversitario en el actual Instituto El Brocense, en la parte nueva de la ciudad. https://www.hoy.es/v/20100723/sociedad/ubaldo-cantos-mirada-serena-20100723.html


        Nuestro ilustre paisano da nombre a la Institución Cultural El Brocense dependiente de la Diputación Provincial y en su edifico de San Francisco, hay otra estatua, ésta más moderna. También tiene calles, además de la principal de la villa de Las Brozas, en Salamanca, Cáceres y Badajoz, además de figurar su nombre por encima del de Santa Teresa de Jesús en la pared posterior de la Real Academia española (de la Lengua). En 1990 vino a Brozas una representación de la Academia comandada por su director don Manuel Alvar, al que tuve el honor de ser su alumno de Periodismo en la clase de gramática española en la Facultad de Ciencias de la Información de Madrid. Ese mismo día le pregunté al salir de la calle Aldehuela si este pueblo se llama Brozas o la villa de Las Brozas y, con su autoridad me dijo, sin duda alguna “Las Brozas, de ahí que un servidor siempre firme como cronista de Las Brozas, intentando, en la humilde medida como alumno de estos dos grandes de las letras hispanas: Francisco Sánchez de Las Brozas y Manuel Alvar, estudioso del español de América y director de la Real Academia Española.



            Una aclaración. El Brocense nació en 1523 y murió en 1600.


FUNDACIÓN "EL BROCENSE"




            Una última proposición: Sugiero crear una fundación para conmemorar el V Centenario del nacimiento de Francisco Sánchez de las Brozas. Una fundación local que se ha de ampliar con personalidades brocenses, comarcales, provinciales, regionales, nacionales europeas e internacionales, siguiendo la buenas labores realizadas por la Fundación Antonio de Nebrija, cuya última acción fue la de colocar una placa, por iniciativa de un servidor, en la calle San Pedro, donde estuvo la casa del ilustre gramático lebrijano autor de la primera Gramática Castellana. Un servidor ya ha hablado con numerosos estudiosos de El Brocense, tanto extremeños, como de ámbito nacional e internacional y todos están dispuestos a apoyar esta idea del gran homenaje español a Francisco Sánchez de Las Brozas.

viernes, 7 de julio de 2017

El Brocense contra Antonio de Nebrija







            El tener que guardar cama por estar convaleciente de mi operación de rodilla, me sirve para retomar algunas cosas que tenía aparcadas, entre ellas leer el ensayo biográfico “Francisco Sánchez de las Brozas. Su vida profesional y académica”, escrito por Pedro Urbano González de la calle y publicado en 1923 en Madrid por la Librería General de Vitoriano Suárez, un magnífico trabajo de 540 páginas sobre mi paisano.





            Pues bien, en la introducción al ensayo, escribe González de la Calle unas apreciaciones sobre las relaciones de El Brocense con Nebrija, muy interesantes en estos días que se trabaja sobre el V Centenario de Elio Antonio y que paso a transcribir: Porque es lo cierto que, aunque constantemente se imputa a Francisco Sánchez su animosidad insidiosa contra Nebrija, no se logra hacer creer a ningún observador imparcial en la exactitud de semejante acusación… Y no se conduce así, ciertamente, el insigne humanista: los testimonios documentales (manuscritos e impresos) consienten afirmar que El Brocense sentía por “el arte del Antonio” la obligada y justa estimación que puede y debe sentirse por los partos del humano ingenio, perfectibles siempre, perfectos nunca”.

            Y más adelante cita el ensayista: El Brocense recuerda análogas persecuciones sufridas por Nebrija y espera triunfar lo mismo que su citado precursor.



Una sugerencia.




            Aprovecho este artículo para sugerir a las autoridades culturales – no solo las políticas- (locales, provinciales, regionales y nacionales) que hay que ir pensando en crear una comisión similar a la fundada el año pasado en Lebrija, pueblo natal de Elio Antonio, que ha sabido aglutinar alrededor del escritor de la primera Gramática Española a un grupo integrado por los propios lebrijanos y de la Diputación de Sevilla, más los pueblos de Gata, Alcántara, Brozas, Villanueva de la Serena y Zalamea de la serena, además de la Diputación de Badajoz, para conmemorar, por todo lo grande, el V Centenario de su fallecimiento en 1522 en Alcalá de Henares. Un servidor pertenece a esa comisión y ya hemos realizado, como se sabe, una jornada en Brozas, como se hicieron otras en Zalamea y en Alcántara.



            Bueno sería que la villa de Las Brozas, villa natal de Francisco Sánchez, supiera encauzar el V centenario del nacimiento de este ilustre humanista extremeño, nacido en 1523 y fallecido en Valladolid en 1600, implicando también a las ciudades de Salamanca y a la de Valladolid, amén del Instituto Cervantes y a la Real Academia Española. Ese debería ser el reto cultural de Brozas en los próximos seis años. Yo, de hecho, ya me presto a colaborar.

En la foto, boceto de El Brocense por el escultor Ricardo García Lozano, autor de su estatua de la villa de Las Brozas

lunes, 12 de junio de 2017

Congreso nacional de los periodistas de turismo en Brozas





Araceli Arranz, la permanente secretaria de la FEPET (Federación Española de Periodistas de Turismo, de la que tengo el honor de ser su vicepresidente), me envía esta singular foto para recordar. Es el momento en el que los periodistas de turismo de España, participantes en el XXV Congreso Nacional se reúnen en la plaza mayor de Brozas, delante de la estatua de El Brocense. El pie de foto dice lo siguiente: Autoridades locales y grupo de asistentes al XXV Congreso Nacional de la FEPET posando para el recuerdo ante el monumento a Francisco Sánchez “El Brocense”, durante la visita efectuada a Brozas, ciudad de interés monumental e histórico, situada en la llamada “Ruta de las Chimeneas” de la provincia de Cáceres.

El congreso, en el que un servidor formó parte del comité organizador, se celebró del 31 de marzo al 5 de abril de 1992, recorriendo Cáceres capital, Brozas, Alcántara, Plasencia, las Hurdes, Trujillo… El Ayuntamiento de la villa lo presidía Juan Olivenza, que parece en la foto, y que apoyó con entusiasmo el congreso. En el salón de actos del ayuntamiento broceño pronunció una conferencia sobre la obra de "El Brocense" el ilustre escritor Enrique Domínguez Millán, el señor con barba debajo de la estatua.

lunes, 11 de julio de 2016

Homenaje al español en Villanueva de los Infantes



El pasado sábado, 9 de julio, se celebró en el histórico edificio de La Alhóndiga de Villanueva de los Infantes (Ciudad Real), el pueblo que consideran de Don Quijote,   un homenaje al idioma español organizado por la Universidad Libre de Infantes "Santo Tomás de Villanueva".

En el acto intervinieron el doctor Vicente Arias Díaz, viudo de la brocense Teresa Balsalobre, y gran promotor del curso, así como Crispín Gigante. Coordinó la mesa redonda la profesora Ester Villar Peláez.



Por enfermedad grave de un familiar muy cercano no pude acudir al acto, en el que debía participar como cronista oficial de la villa de Las Brozas y que tenía como miembros de honor a las Diputaciones Provinciales de Ciudad Real y de Cáceres. La conferencia magistral corrió a cargo del periodista y escritor Rafael Fraguas, bajo el tema: "La lucha por el idioma español en el periodismo".






Estas fueron las palabras que iba a pronunciar en la mesa redonda, con una silla vacía, coordinada por la profesora Ester Villar:



De cómo Francisco de Quevedo considera a El Brocense su maestro

Francisco Rivero
Cronista Oficial de Las Brozas
Villanueva de los Infantes, 9 de julio de 2016

         Hace unos años fui invitado como pregonero al Certamen Literario de  don Francisco de Quevedo en la Hospedería que lleva su nombre en la localidad de Villanueva de los Infantes. El tema expuesto fue “·de cómo don Francisco de Quevedo consideraba como su maestro a Francisco Sánchez El Brocense”.

         El patio del convento de Santo Domingo, lugar donde se halla la celda donde murió el escritor madrileño, estaba a rebosar. Y di a conocer la importancia de Sanctius, como era conocido El Brocense, en la obra de Quevedo.

         Años más tarde, un amigo mío me presta un libro de Quevedo publicado en Bruselas en 1570, titulado “Poesías de don Francisco de Quevedo Villegas, Cavallero de la Orden de Santiago, Señor de la Villa de la Torre de Juan Abad”. Pues bien, en esta original obra de más de 500 páginas, hay numerosas poesías dedicadas a las seis musas: Clío, Polymnia, Melpomene, Erato, Terpsichore y Talía, además de canciones como madrigales, décimas, quintillas, redondillas, sonetos y numerosos romances.

         El libro concluye con el capítulo dedicado a “Epitecto y Phocilides en español y con consonantes”. Con el Origen de los Estoicos y su defensa contra Plutarco y la defensa de Epicuro contra la común opinión. Este trabajo está dedicado a don Juan Herrera, su amigo, Cavallero del Abito de Santiago, Cavallerizo del Excelentissimo Señor Conde Duque y Capitan de Cavallos”.

         En el apartado de la “Razón desta traducción” es donde sale el tema de Francisco Sánchez de las Brozas” y transcribo directamente ki que dijo Quevedo:

         “Con deseo de acertar en lección tan importante, y con el recato de quien trata Joyas, he visto el original Griego, la version Latina, la Francesa, la Italiana, que acompaño el Manual con el comento de Simplicio, la que en Castellano hizo el Maestro Francisco Sánchez de las Brozas… “

         Quevedo sigue la versión del maestro Sánchez, en lugar de la Gonzalo Correas, pues incluía más materia la de El Brocense que la de éste. Francisco de Quevedo dice que la versión de Correas es más rigurosa y menos apacible y “la de Sánchez docta y suave y rigurosa en lo importante”…

         Francisco Sánchez de las Brozas, “El Brocense”, un humanista, profesor, catedrático de prima de Retórica y profesor de griego en la Universidad de Salamanca. Nació en mi pueblo – del que me honro en ser cronista oficial- en 1523, la villa cacereña de Las Brozas, y murió en Valladolid en 1600.

         Fue el autor de la Minerva, una gramática, cuyas teorías gramaticales aún siguen vigentes hoy en día, como lo demuestran los estudios de la gramática generativa del norteamericano Noam Chomsky, un gramático universal que ha sabido crear escuela. Desde 1955 es profesor de lenguas modernas y de lingüística general en el instituto de tecnología de Massachussets. Chomsky nos recuerda que un lenguaje es un conjunto de frases, todas de longitud finita y construidas con repertorio finito de elementos. Aquí se muestra el carácter generativo de la gramática, la cual, a partir de unos componentes y de sus reglas de composición, genera todas las frases de la lengua que explica.

         El autor de la primera Historia de la Literatura Española, aparecida en 1849, G. Ticknor, dijo que el Brocense era el escritor más erudito de su tiempo y el inglés Aubrey F.G. Bell, autor de una sucinta biografía de Francisco Sánchez escribió en 1925 que el Brocense “encontró tiempo para ocuparse de teología, música, drama, poesía, arqueología, arquitectura, cosmografía, astronomía, medicina, leyes, ciencia y filosofía”.

         Pero Cervantes fue un hombre que conoció a mi paisano Francisco Sánchez de Las Brozas(1523-1600), hombre estudioso de la lengua castellana en su obra “Minerva”, quien “elevó el castellano a categoría universal”, en palabras del que fuera director de la Real Academia Española de la Lengua, Manuel Alvar, profesor de este servidor en su carrera de Periodismo. Hoy los expertos de las lenguas, como el suizo Ferdinand de Saussure o el norteamericano Noam Chomsky siguen sus teorías gramaticales.

         Pues bien, don Miguel le dedica el siguiente elogio a “El Brocense” en su obra Galatea:

“Aunque el ingenio y la elocuencia vuestra,
Francisco Sánchez, se me concediera,
Por torpe me juzgara, y poco diestra,
Si a querer alabaros me pusiera,
Lengua del cielo, única y maestra,
Tiene de ser la que para la carrera
De vuestras alabanzas se dilate;
Que hacerlo humana lengua es disparate”.

         Con ello se da un avance de lo que fue nuestro ilustre paisano, un hombre que abrió nuevas rutas a la gramática, sabiendo que Antonio de Nebrija vivió en nuestro pueblo durante tres años, en el palacio que tenía en él su hijo, Marcelo de Nebrija, comendador de la Orden Militar de Alcántara.

         Yo les recomiendo a ustedes que cuando puedan se acerquen a visitar la villa de Las Brozas, un pueblecito extremeño, cerca de Alcántara y que conserva un buen trazado urbanístico –pronto será declarado Conjunto Histórico Artístico- y sobre todo conocer el lugar donde nació Francisco Sánchez el Brocense, maestro de Francisco de Quevedo y de Bartolomé Jiménez Patón, ambos personajes fallecidos en Villanueva de los Infantes.

Muchas gracias.


domingo, 6 de abril de 2014

El Brocense, maestro de don Francisco de Quevedo


 
 

 

            Hace unos años fui invitado como pregonero al Certamen Literario de  don Francisco de Quevedo en la Hospedería que lleva su nombre en la localidad alcarreña de Villanueva de los Infantes. El tema expuesto fue “·de cómo don Francisco de Quevedo consideraba como su maestro a Francisco Sánchez El Brocense”.

 

            El patio del convento de Santo Domingo, lugar donde se halla la celda donde murió el escritor madrileño, estaba a rebosar. Y di a conocer la importancia de Sanctius, como era conocido El Brocense, en la obra de Quevedo.

 

            Años más tarde, el director de la hospedería - museo “El Buscón”, de Villanueva, mi amigo José Antonio Aldecoa Luzárraga, me presta un libro de Quevedo publicado en Bruselas en 1570, titulado “Poesías de don Francisco de Quevedo Villegas, Cavallero de la Orden de Santiago, Señor de la Villa de la Torre de Juan Abad”. Pues bien, en esta original obra de más de 500 páginas, hay numerosas poesías dedicadas a las seis musas: Clío, Polymnia, Melpomene, Erato, Terpsichore y Talía, además de canciones como madrigales, décimas, quintillas, redondillas, sonetos y numerosos romances.

 

            El libro concluye con el capítulo dedicado a “Epitecto y Phocilides en español y con consonantes”. Con el Origen de los Estoicos y su defensa contra Plutarco y la defensa de Epicuro contra la común opinión. Este trabajo está dedicado a don Juan Herrera, su amigo, Cavallero del Abito de Santiago, Cavallerizo del Excelentissimo Señor Conde Duque y Capitan de Cavallos”.

 

            En el apartado de la “Razón desta traducción” es donde sale el tema de Francisco Sánchez de las Brozas” y  transcribo discretamente:

 

            “Con deseo de acertar en lección tan importante, y con el recato de quien trata Joyas, he visto el original Griego, la version Latina, la Francesa, la Italiana, que acompaño el Manual con el comento de Simplicio, la que en Castellano hizo el Maestro Francisco Sánchez de las Brozas… “

 

            Quevedo sigue la versión del maestro Sánchez, en lugar de la Gonzalo Correas, pues incluía más materia la de El Brocense que la de éste. Francisco de Quevedo dice que la versión de Correas es más rigurosa y menos apacible y “la de Sánchez docta y suave y rigurosa en lo importante”…