domingo, 16 de mayo de 2021

Brozas, en la judicatura indiana

 



 

            Cayó en mis manos, el domingo Día de la Madre, un estudio titulado “Guía prosopográfica de la judicatura letrada indiana (1503 – 1898), de Javier Barrientos Grandon, publicado en el año 2000 por la Fundación Histórica Tavera. Y me llamó atención dos cosas: La primera, la dedicatoria. “A ti mamá, porque tú siempre estás”. Y la segunda la difícil palabra “prosopográfica”, cuyo significado en el diccionario de la Real Academia Española, que tanto me enseñó su director y mi profesor de Gramática, don Manuel Alvar, es: “Prosopografía” procede del griego (“prósopon”, rostro o cara y grafía; es decir. “Descripción del aspecto exterior de una persona”. El estudio es extenso, pues tiene 1.640 páginas, de donde entresaco algunos temas con relación a la villa de Brozas.

 

            En su presentación, el autor cuenta que trabajó durante unos 14 años en los archivos de España, Méjico y Chile hasta entresacar a un total de 1.993 letrados desde 1503 (en tiempos del brocense Nicolás de Ovando en la isla de la Española) hasta 1898, la independencia de Cuba y Puerto Rico, dándose por terminado el imperio español en América, sin olvidarse de las Filipinas.

 

            Sus agradecimientos van al amable personal del Archivo Nacional de Chile, en la “Sala Medina” y “Fondo Reservado” de la Biblioteca Nacional de Chile, a los del Archivo General de la Nación de Méjico; o los del Archivo General de Indias, Archivo Histórico Nacional de Madrid, Archivo Histórico de la Universidad de Sevilla, y también de la Universidad de Zaragoza.

 

            En este interesante trabajo se reseñan, sucintamente, las biografías de cinco personajes relacionados con Brozas: Pedro Sánchez de Paredes, Pedro Gutiérrez Flores, Íñigo Argüello Carvajal y Alvarado, Juan Bravo del Ribero y Correa, y Pedro José del Ribero y Correa,

 

PEDRO SÁNCHEZ DE PAREDES

            Del primero de ellos, Pedro Sánchez de Paredes nació en la villa de Las Brozas; se casó y tuvo descendencia. Tenía el grado de licenciado y tomó posesión de oidor en Lima el 11 de noviembre de 1566 y como oidor de Méjico el 8 de agosto de 1578. Falleció en la capital azteca. La Real Academia Española indica que “oidor” es el antiguo juez que en las audiencias del reino oía y sentenciaba las causas y pleitos. Por ejemplo: "el oidor de la Real Audiencia de Chile". Este oidor tiene en su haber profesional dos importantes asuntos: El primero fue, en 1573, al tomar residencia al doctor Gregorio González de Cuenca, oidor de la Audiencia de Lima, y a sus oficiales, del tiempo que fue visitador de la provincia de Trujillo, también oidor en la misma audiencia. El segundo fue seis años más tarde, en 1579, cuando Cristóbal Ramírez de Cartagena, que llegaría a ser virrey interino de Perú, entabló juicio de residencia al oidor Pedro Sánchez de Paredes por haber casado a su hijo de tres años con una niña de nueve, única hija de un rico encomendero.

 

            La residencia era un juicio que se hacía a las autoridades españolas en América sobre su mandato.

 

 

PEDRO GUTIÉRREZ FLORES

               Este señor, según la ficha de este estudio que cito, nació en Brozas (Extremadura) en 1538 y murió el 27 de mayo de 1598 en nuestra región. Su padre se llamó Francisco Gutiérrez Jiménez y era natural de la villa cacereña y su madre, Francisco de Carriedo, de Zamora. Pedro Gutiérrez perteneció a la Orden Militar de Alcántara. Fue visitador general del Perú, inquisidor en Valencia y consejero de Indias desde el 7 de octubre de 1587 y fue presidente de la Real Casa de Contratación, el organismo fundado en Sevilla en 1503 que servía para ayudar a los navegantes hacia las Indias y, con el tiempo, tener el monopolio del comercio con los terrenos de ultramar, desde el 17 de julio de 1593 hasta su fallecimiento en 1598.

 

               Su importancia es tal, que la Real Academia de la Historia le tiene abierta una ficha dentro del Diccionario Biográfico electrónico, donde se puede ampliar su biografía picando este enlace: Pedro Gutiérrez Flores | Real Academia de la Historia (rah.es) .

 

IÑIGO ARGÜELLO CARVAJAL Y ALVARADO

 




               La ficha de este ilustre brocense en la obra que mencionamos aporta los siguientes datos: Nació en Brozas en 1590 y murió en Méjico el 30 de mayo de 1639. Su padre fue el caballero de la Orden Militar de Santiago, Iñigo de Argüello y de la Rocha, también de Brozas y su madre Isabel de Alvarado Tovar, de Badajoz. El biografiado fue un clérigo de la Orden de Calatrava, desde 1623 y licenciado en Cánones o Leyes por la Universidad de Alcalá. Para obtener el título de licenciado había que pasar primero el de Grado, y estudiar durante cinco años y después otros cuatro cursos más.

 

               En América fue juez de Quiebras de la Corte, fiscal del crimen en Méjico desde el 29 de agosto de 1623; tres años más tarde fue fiscal de lo Civil, también en Méjico y oidor en la capital azteca desde 1628 hasta su fallecimiento en 1639.

 

               Una de sus principales actuaciones en América fue enjuiciar al gobernador de Yucatán, Juan de Vargas Machuca, que fue condenado por abusos raves al expoliar a los mayas. Tras el cese del gobernador, nuestro paisano se convirtió desde diciembre de 1630 a marzo de 1631 en gobernador provisional de la península de Yucatán.

 

               También el diccionario biográfico de la Real Academia de la Historia le dedica otro artículo: Íñigo Argüello Carvajal | Real Academia de la Historia (rah.es)

 

DOS ILUSTRES HERMANOS

               Los dos personajes de la judicatura que estudia Javier Barrientos son dos hermanos que descienden del brocense Juan Bravo del Ribero y Cabrera y de la limeña María Antonia Correa Padilla y Sande. Me refiero a Juan Bravo del Ribero y Correa (Lima 1685 - Arequipa, 1752) y su hermano Pedro José Bravo del Ribero y Correa.

 




               Juan Bravo del Ribero falleció siendo obispo de la ciudad peruana de Arequipa el 22 de mayo de 1752. Fue una persona casada, pero al enviudar tomó el estado clerical y llegó a ser obispo de Santiago de Chile y de Arequipa. Se licenció en Cánones y Leyes por la Universidad de San Marcos de Lima. Impartió clases en el Colegio Real de San Martín y en la propia Universidad. Fue abogado en la Audiencia de Lima y en 1724 tomó el estado eclesiástico. Ejerció como maestrescuela en Charcas, al sur del Perú. En agosto de 1734 se convierte en obispo de Santiago de Chile y el 25 de marzo de 1743 en obispo de Arequipa.

 




               Pedro José Bravo del Ribero nació en Lima el 4 de febrero de 1701 y falleció en la misma ciudad el 10 de junio de 1786. Se casó con Petronila Ana de Zavala y Esquivel Vásquez de Velasco.  Fue doctor en Leyes por la Universidad de San Marcos. Fue maestro en los colegios de San Martín y de San Felipe en Lima. A partir de 1719 fue abogado en la Audiencia de la capital y posteriormente en Charcas. El 17 de septiembre de 1733 tomó el cargo de Oidor supernumerario en Lima, con un salario de 28.000 pesos hasta su jubilación el 20 de junio de 1763; posteriormente fue numerario dos años desde 1776 a 1778, fecha de su jubilación. Este fue padre del también hombre de leyes, Diego Miguel Bravo del Rivero y Zavala, quien nació en Lima el 28 de febrero de 1756 y murió en Madrid en 1841. En 1809 el rey Fernando VII le dio el título de Marqués de Castel Bravo de Rivero.

 

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