martes, 1 de diciembre de 2020

El Brocense y Fray Luis de León

 



            “Como decíamos ayer” es la famosa frase que usó el agustino y profesor de la Universidad de Salamanca, fray Luis de León, tras pasar cuatro años, de 1572 a 1576, en las cárceles que la Inquisición tenía en Valladolid, y todo por hacer una crítica al texto de la Vulgata, la versión tradicional de la Biblia y su traducción al castellano del Cantar de los Cantares.

 



            Y uno se preguntará uno a qué viene esto a cuento. La razón es muy sencilla. El presidente de la Fundación V Centenario Elio Antonio de Nebrija, Juan Cordero Rivera, que estuvo en Brozas para inaugurar la placa que se puso en la pared del convento de San Pedro (actual centro cultural de Las Comendadoras), me ha enviado lo que adujo Francisco Sánchez de las Brozas ante el jurado inquisitorial para defender a su amigo de los ataques que recibía de los dominicos por su labor en la Vulgata y en el Cantar de los Cantares, no en balde, fray Luis de León era un prestigioso fraile agustino humanista en aquel período.

 



            El libro que trabaja este tema es el de “El proceso inquisitorial de fray Luis de León”, editado en 1991 por la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León. La edición, introducción y notas están a cargo de Ángel Alcalá. Este libro tuvo el premio nacional del Ministerio de Cultura al libro mejor editado.

 

            La declaración del maestro Francisco Sánchez en favor de su amigo fray Luis de León se hizo el 27 de enero de 1573, ante el muy magnífico señor licenciado Benito Rodríguez, en el mismo año en el que el Brocense consiguió su cátedra de Retórica. En su primera intervención Sánchez dice conocer a fray Luis, maestro en Sagrada Teología de cinco años a esta parte. También afirmó que “el maestro León de Castro y fray Luis estaban picados”, porque en su defensa del hebreo, fray Luis irritaba a los escolásticos más intransigentes, en especial al canónigo y catedrático de griego León de Castro, autor de unos fracasados comentarios a Isaías y también al dominico fray Bartolomé de Medina, molesto contra él por algunos fracasos académicos, sus dos principales acusadores. 

 

 


            En este caso, hubo mucha envidia de estos personajes y en palabras de El Brocense al ser repreguntado “qué causa pública el dicho maestro León dixo que aber dicho gentes mal del libro, y decía, Isti judei et judaiçantes me han echado a perder y por eso no se vende mi libro”. En este caso, el autor del libro, Ángel Alcalá, saca una nota a pie de página que dice: “Fue constante y rabioso el ataque de Castro (y otros autores también) a los biblistas salmantinos como judaizantes solo por tomar el texto hebreo del Antiguo Testamento como norma de la autenticidad de versión y del contenido de la Vulgata”.  Esta Biblia, la Vulgata, es una traducción que hizo en el año 382 San Jerónimo de la Biblia hebrea y griega al latín por orden del Papa Dámaso I, que fue jefe de la iglesia católica entre los años 366 y 384.

 


            Y para acabar la tarea, el mismo día que recibí copia de este libro del que saco este artículo, mi compañero de la Academia Extremeña de Gastronomía, Evaristo Ramos Ojalvo, me envía por Whattsap esta foto de la calle que tiene dedicada en Badajoz El Brocense, que es la continuación de la popular calle de San Juan hacia la famosa Plaza Alta de la capital pacense, y concluye en la calle Castillo y que antes se llamaba calle Cerrajería.





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