sábado, 10 de mayo de 2014

Fiesta de Nuestra Señora del Campo en Madrid




 

 

         Mi abuelo Pepe Rivero compró una casa en Brozas, la casa con la mejor vista de todo el pueblo. Da al sur y se ven varios pueblos, empezando desde la izquierda por Aliseda, Herreruela, Salorino y allá al final, sobre la montaña, a 100 kilómetros por carretera, - ¡sí 100 kilómetros!,- el pueblo portugués de Marvao, que debe el nombre al rey de Badajoz Ibn Marwan

         Pues bien hoy he estado en la ermita de Nuestra Señora del Puerto, en Madrid  una ermita del siglo XVIII levantada por el marqués de Vadillo, que para entendernos fue alcalde (corregidor) de Plasencia, y por ello levanté este templo a las orillas del río Manzanares, más abajo del Jardín del Moro, en el Palacio Real. Precioso el barroco retablo, de Pedro de Ribera. En esta preciosa ermita mi amigo Valeriano Cotrina, todo un personaje aliseño, me ha invitado a la festividad de Nuestra Señora del Campo, Patrona de Aliseda.

         Ha actuado el grupo de la Casa Extremeña de Pozuelo de Alarcón que ha cantado la famosa Misa extremeña. Ha oficiado don Juan  Ignacio, párroco del lugar y le ha ayudado como monago, Miguel Montero, hermano mayor de la cofradía de Nuestra Señora del Puerto, Patrona de Plasencia     .

         He recordado que en esta calle vivía Pedro de Lorenzo, periodista y escritor, y director de ABC, al que tuve el honor de nombrar, precisamente en Plasencia,  primer socio de honor de la Asociación de Periodistas y Escritores de Turismo de Extremadura, de quien tengo el honor de ser su presidente fundador.

         Me senté en la mesa con mi amigo Andrés Álvarez, que fuera presidente de la Casa de Extremadura en Carabanchel y donde fui a pronunciar varias conferencias en diversas jornadas culturales. Aún conserva Andrés, a sus 80 añitos, ese entusiasmo por todo lo extremeño.

         Al final hubo un almuerzo de hermandad en el hotel Asturias, cercano a la Puerta del Sol, mientras en otra parte del restaurante un numeroso grupo  de turistas navarros de viaje por Madrid, llenaba el local. La comida fue muy agradable y hubo hasta momento de recuerdos de Valeriano quien se “enchufó “ durante su servicio militar en el Ministerio del Aire con un teniente de Brozas, quien a su vez tenía interés en enchufar a uno de sus hermanos como veterinario en Aliseda. Al final el puesto de veterinario oficial se lo llevo un ciudadano del vecino pueblo.

         En resumen, este sábado ha sido una jornada de compañerismo y de extremeñidad.

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