
Acto presentado por Sara Rodríguez
Este fin de semana he estado en Extremadura para acudir a la Fiesta de la Tenca, una fiesta que ya va por su 38 edición y hace 39 años, en una mesa con cuatro cervezas, nos la inventamos cuatro personas para revitalizar las fiestas locales de los 15 municipios de la comarca Tajo-Salor-Almonte, situados al oeste de la provincia de Cáceres, desde que a primeros de mes se celebra el Festival de Teatro de Clásico de Alcántara. Y ha ido evolucionando para bien.
Sugiero leer hasta el final…
hay sorpresa.
Este
año la entrega de las Tencas de Oro se ha celebrado al aire libre, concretamente
en el precioso recinto turístico de la bien restaurada ermita de San Lorenzo,
un lugar muy agradable, con preciosas vistas de las dehesas cercanas llenas de
encinas. Todo comenzó en un buen escenario, donde se mostraron imágenes de los
pueblos cercanos relacionados con este singular pez, que se ve en mayor peligro
por los cormoranes y el pez chino (“pseudorasbora parva”), unos enemigos
que se comen las tencas y sus larvas.
Las
Tencas de Oro fueron para Juan Pastor Trenado, una de las personas que puso en
marcha el SEPEI (Servicio Provincial de Extinción de Incendios) de la
Diputación de Cáceres; la deportista paralímpica Loida Zabala, natural de Losar
de la Vera; el periodista deportivo Felipe del Campo Pardo, cuya madre es
natural de Brozas; y el recientemente fallecido cocinero José Manuel Galán.
Todos recibieron su merecido galardón.
Posteriormente
se ofreció a los invitados un magnífico vino español con un original menú, elaborado
por la recientemente premiada Justi Díaz Valiente. Se comenzó con un jamón ibérico,
finamente cortado por un campeón, el extremeño Juan Antonio Barbero; un surtido
de quesos de la tierra y torta del Casar, pero los buenos bocados fueron zorongollo
extremeño, ensalada de brotes tiernos y alga wakame con tenca en escabeche,
panipuri relleno de mousse de tenca y lactonesa de pimentón, tosta de tenca
ahumada sobre aguacate con germinados y sésamo, croqueta de patatera y cebolla
caramelizada, para concluir con una tosta de morcilla de Arroyo de la Luz. Algo
dulce fueron un surtido de petit four y las típicas mormenteras de Alcántara y Mata,
todo ello acompañado de vinos extremeños.
La
noche se cerró con una singular actividad astronómica “entre tencas y lluvias
de estrellas”, pudiendo apreciar una bella y cercana vista de la luna con
sus famosos volcanes.
Al
día siguiente, la jornada fue en la Plaza de España de Mata, junto al Ayuntamiento
y la iglesia, donde a partir de mediodía se llenó de gente de los más diversos
lugares, Pude coincidir con personas llegadas en viaje para asistir a la fiesta
desde Mérida y otras que vinieron a pasar sus vacaciones al terruño desde Barcelona
o desde Alicante. La fama de la Fiesta de la Tenca se extiende. Entre los miles
de asistentes catamos unos 450 kilos de tencas, muchas de ellas ofrecidas por
la charca del cercano Villa del Rey.
Me
alegró al saber que dos de las ganadoras del concurso de gastronomía fueron dos
mujeres de Brozas: dos magníficas cocineras, Noelia Castro y Angelita López.
Durante
esa interesante jornada hubo concurso de pesca de tencas en La Laguna, diversas
muestras de gastronomía local y de artesanía, o pasacalles de folklore de Arroyo
de la Luz, de Navas del Madroño y de la propia Mata de Alcántara, para concluir
con un pasacalle “Duendes, hadas y otros seres extraños”, así como la
actuación de los grupos musicales “Alkonetara Folk”, de Garrovillas, en
su 50 aniversario y del pop rock “Agencia Tributaria”, de Malpartida de Cáceres.
Fue todo un éxito.
Hay
que conseguir ampliar el recetario de cocina que se publicó cuando un servidor
estaba en el equipo directivo de la fiesta, con el fin de que la Fiesta de la Tenca
sea declarada Patrimonio Gastronómico Protegido por la UNESCO. En eso estamos
en ello. ¿Para el próximo año?







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