domingo, 23 de junio de 2013

La belleza de la noche brocense

 


         Me ha despertado el camión de la basura. He aprovechado el momento delicioso de la madrugada para salir al jardín terraza de mi casa orientado al sur y he visto una noche de luna preciosa.
         La luna lucía en todo su esplendor sobre un cielo límpido; yo diría brillaba mejor que en otras ocasiones ya que cada año su esplendor aumenta en la noche del comienzo de verano.
         Y a lo lejos, mirando hacia el sur, de izquierda a derecha lucían en la lejanía Aliseda, Herreruela, Salorino, Membrío y sobre una montaña, ya en tierras lusitanas, Marvao, que diera su propio nombre el rey taifa de Badajoz Ibn Marwan. Finalmente a derecha, las luces anaranjadas de Alcántara.
         Mientras degustaba de este paisaje, el ladrido de algunos perros a la luz de la luna o de 6 ó 7 gallos que en la lejanía quiquireaban al amanecer que aún no se desdibujaba en el horizonte. Sólo, hacia el norte, me acompañaban las estrellas guiadas por el carro pequeño de la Osa Menor.

         Los minutos que pasé en la terraza me hicieron olvidar el pequeño frío del relente embargado por tanta belleza de la noche broceña,

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