sábado, 6 de noviembre de 2021
Las Brozas, en una TV de Estados Unidos
sábado, 18 de septiembre de 2021
En el pueblo de Don Quijote
Escribo estas líneas en un caserón
manchego que se llama “Los Girones Pacheco”, hoy reconvertido en una lujosa
posada en la ciudad de Villanueva de los Infantes (Ciudad Real), el pueblo de
Don Quijote, en aquel lugar de la Macha
de cuyo nombre no quiero acordarme. Este caserón que regenta la dinámica
María Pacheco fue la casa de Alonso Quijano, el Bueno. Y Villanueva de los Infantes
es el lugar que han descubierto recientes investigaciones literarias que es el
lugar de donde procedía el ilustre personaje de la novela más famosa del mundo.
www.losgirones.com
Este pueblo de Infantes ha dado
numerosos hijos ilustres: Aquí debió estar Miguel de Cervantes para inspirarse en ese lugar de la Mancha; lugar donde
tuvo que ser exiliado Francisco de Quevedo, vivió el gramático Bartolomé
Jiménez Patón y nació Santo Tomás de Villanueva
Pues bien, me hallo aquí como
miembro de la junta directiva de la Universidad Libre de Infantes (ULI), dirigida
por el catedrático y rector José Ignacio Ruiz, en sustitución del doctor
Vicente Arias Díaz, fallecido recientemente y viudo de la broceña Teresa
Balsalobre. Entre los dos organizamos el 1 de octubre de 2016 un homenaje a
Francisco Sánchez de las Brozas, día del que guardo una dulce y amargo recuerdo:
Lo primero por el ilustre homenaje al que acudió lo más granado de esta
Universidad, y lo segundo por el fallecimiento esa misma noche de mi madre en
la ciudad de Talavera de la Reina, habiéndola dejado ir aquella misma tarde, con
un beso último, desde Brozas.
Y por Vicente estoy en la ULI y por
la ULI en Villanueva de los Infantes, en a que esta tarde intervengo en el
precioso edificio de la Alhóndiga, que fuera cárcel del distrito del Campo de
Montiel, en una mesa redonda titulada La
cultura del Siglo de Oro en el Campo de Montiel junto a ilustrados
personajes de la zona que presentan los siguientes temas: Carlos Guerrero
Carranza, Las andanzas de Cervantes, del Mediterráneo del Campo de Montiel; Tomás García
Fernández de Sevilla, Lo último sobre
Quevedo y Villaneva de los Infantes; Francisco López-Muñiz, Los desconocidos del Siglo de Oro en el
Campo de Montiel: Jiménez Patón y Ballesteros Saavedra; Luis Riaza, Las manifestaciones de las artes plásticas
en el Campo de Montiel y Mari Ángeles Jiménez con su ponencia Religión y religiosidad: Santo Tomás, fray
Tomás.
Es curioso este pueblo tiene varias
referencias con la villa de Las Brozas, todas relacionadas con El Brocense- La
primera es que Cervantes elogia a este gramático extremeño, catedrático de
Retórica en la Universidad Complutense, con una décima en su obra “La Galatea”;
la segunda referencia es que el ilustre escritor del Siglo de Oro, Francisco de
Quevedo, considera a Francisco Sánchez de Las Brozas como su maestro. De este
tema tuve el honor de impartir, hace años, una conferencia invitado por la
Orden Literaria “Francisco de Quevedo”
en el claustro del convento de Santo Domingo, en una de cuyas celdas falleció Quevedo.
Tuve la desgracia de perder la documentación de esta conferencia y me la envió
mi amigo el cronista de esta ciudad Clemente Plaza. También en relación con el
escritor tuve la oportunidad de asistir al entierro de sus huesos en un acto
oficial celebrado en la preciosa iglesia de San Andrés. Y, por último,
promovido también por la ULI y Vicente Arias, en el verano de 2017, se colocó
una placa en la fachada de la casa en la que habitó su paisano el gramático
Bartolomé Jiménez Patón, también discípulo de El Brocense. En estas jornadas de
2017 fui invitado a impartir una conferencia de mi ámbito profesional titulada “El turismo en el Campo de Montiel”.
La apertura de este ciclo de
conferencia fue ayer por la tarde en la Alhóndiga, en presencia de la alcaldesa
de la localidad y el rector de la Universidad, así como el secretario general
de la misma, Rafael Ruiz, quienes hablaron de los 600 años de la creación de
esta villa en el año 1421, y la concesión de su carta puebla, que por entonces
era dependiente de Montiel. Con la asistencia de un numeroso público, un
precioso y divertido concierto a cargo del mariachi “Los Caporales”, uno de sus
integrantes, Crispín Gigante, es natural de Villanueva de los Infantes, aunque
desarrolla su actividad como profesor de Enfermería en la Universidad de Alcalá
de Henares. La actuación, todo un éxito.
jueves, 26 de agosto de 2021
Un convento de la Compañía de Jesús en Brozas
La verdad es que no pudo ser, que la villa de Las Brozas
tuviera a principios del siglo XVII un convento de jesuitas, como ya lo tenían
Plasencia y Cáceres, además desde mitad del siglo XVI hasta finales del XVII se
instalaron en Extremadura hasta seis: Fregenal
de la Sierra (1597), Llerena (1631), Badajoz (1634), Higuera la Real (1666) y
Fuente del Maestre (1705). En el siglo XVII existieron también tres intentos:
Las Brozas, Trujillo y Los Santos de Maimona.
Nos vamos a fijar en el de nuestro
pueblo: Hace
unos días Luis Lisón, cronista oficial de Alguazas y Ojós (Murcia) y académico
de las Reales Academias Alfonso X el Sabio Matritense de Heráldica y Genealogía y el
secretario general de RAECO, la Real Asociación Española de Cronistas
Oficiales, de la que tengo el honor de ser miembro de su Junta Rectora, me
enviaba a mi correo electrónico este texto:
26 de noviembre de 1630, Murcia
.- Recibiose una carta de la villa de Las Brozas, pidiendo que Murcia revoque
el consentimiento que tiene dado para que en ella se funde Casa de los Padres
de la Compañía. Y la Ciudad acordó que se le responda, que las gracias y
consentimientos que esta Ciudad hace, siempre son sin perjuicio de tercero. Y
escriban la carta los señores don Francisco de Rocamora, Tomás Galtero
[regidores] y Diego Vázquez, jurado. [A.M.M. Actas Capitulares 1630-1631. Folio
132v]
A partir de entonces me intereso por este tema del
convento de los jesuitas en Las Brozas y me llevo una agradable sorpresa de que
fue el cuarto obispo de Santa Fe (de Bogotá), el brocense don Pedro Ordóñez
Flores, quien se interesó en crear dicho convento. Curiosamente, estando en una
ocasión en la capital de Colombia y en concreto en su plaza mayor con motivo de
la XXX edición de la Feria de Turismo de ANATO (año 2011), donde tuve el gusto
de saludar al entonces presidente de aquel país, Juan Manuel Santos, y al que
con el tiempo sería secretario general adjunto de la Organización Mundial del
Turismo Jaime Cabal y hoy presidente de los empresarios colombianos, cuando me
viene a la memoria que esa plaza tenía algo que ver con mi pueblo de Las
Brozas. Al regresar a España me dirijo al libro de los Hijos Ilustres de Brozas
y me encuentro lo siguiente: “Pedro
Ordóñez Flores, quien por su virtud y ciencia llegó a ser arzobispo de Santa Fe
de Bogotá”.
El
viaje de la vida: Unos días por Colombia (pacorivero.blogspot.com)
María del Pilar Peña Gómez escribió un interesante
artículo en la Revista de Estudios Extremeños número 1 de 1993, titulado “Edificios de la Compañía de Jesús en
Extremadura (siglos XVI-XVIII) en el que otras cosas decía: Pedro
Gutiérrez Ordóñez de Flores, natural de Brozas y arzobispo de Santa Fe, en el
reino de Granada, escribe en 1613 al Padre General de la Compañía de Jesús,
Muzio Veteleschi, con el deseo de instalar un colegio de la Compañía en Brozas
en donde se leyera Gramática, Artes y alguna lección de Moral. En 1617 el padre
provincial Luis de la Palma, visita la villa y al año siguiente se redacta la
escritura fundacional. Sin embargo, la oposición encabezada por dos curas de la
Orden de Alcántara obligó a la Compañía a abandonar después de tres años el
lugar. A pesar de sus tentativas posteriores, las continuas repulsas recibidas
le movieron a olvidar definitivamente en 1636 esta aspiración.
Otros investigadores de la labor que realizó el arzobispo
bogotano Pedro Ordóñez para instalar un colegio de jesuitas en Brozas son Bartolomé
Miranda Díaz y Dionisio Martín Nieto, quienes publicaron un interesante trabajo
en el Boletín de la Real Academia de las Letras y las Artes de Extremadura en
2016 titulado: Colegios jesuíticos de
Extremadura: Don Pedro Ordóñez Flores y la frustrada fundación brocense
Y en este estudio ambos autores difunden el
testamento del arzobispo brocense en el que se dice que "Ytten, declaramos que emos
tenido siempre voluntad de fundar un colegio de la Compañía dándonos Dios bienes
para ello en la dicha uilla de las Broças para bien de aquella tierra donde
tengan estudios de gramática, artes y teología respecto de que en la prouincia
de Extremadura, siendo tan rica y florida y de tan buenos lugares no ay más del
de Plasencia que está a catorze leguas de la dicha villa de las Broças, y esto
tenemos platicado con los superiores de la prouincia del Perú y de ésta
diuersas vezes..."
Y argumentan ambos autores que aún no se había colocado la primera
piedra del edificio cuando la comunidad franciscana del convento de Nuestra
Señora de la Luz de Brozas, junto con las de las cercanas villas de Alcántara,
Garrovillas, Valencia de Alcántara y Arroyo del Puerco, se personaron ante el
Consejo para solicitar que el proyecto no siguiese adelante… parece más que
probable que el hipotético decaimiento de las limosnas fuera una de las razones
argüidas por los franciscanos·-
El hecho es que el convento no se pudo hacer y el pueblo
de Las Brozas dejó de percibir las enseñanzas que pretendían darle los jesuitas
en los estudios de Gramática, Artes y Teología…
(La fotografía del arzobispo Pedro Ordóñez Flores es una gentileza de
Antonia Garcés y Bartolomé Miranda).
miércoles, 11 de agosto de 2021
“Brozas”, en un periódico de Hawái
Estos días “El Periódico de Extremadura”
publicaba un interesante reportaje de los extremeños que fueron a trabajar desde
España a Hawai y de ellos apenas se ha sabido. Entrevista al descubridor de
este tema, a Manuel Trinidad, bibliotecario de la Universidad de Extremadura y presidente
del Club Universo Extremeño, al que me honro en pertenecer. Trinidad ha sido el
que ha investigado este tema y me ha proporcionado la relación con Brozas
Enlace
para conocer todo el reportaje:
El sábado 27 de abril de 1907 el
periódico de Honolulú “The Hawaiian Star” habla de que entre el grupo de
emigrantes había un joven periodista de un periódico de Madrid, al que llamaban
“Señor Brozas” que acudió y que dijo que iba a plantar una viña- Además llevaba
la bendición del Papa para todo el grupo, siendo una autoridad entre los más
religiosos.
Hasta la anexión de
Hawái por los Estados Unidos, en 1898, tras el desmembramiento del Imperio
Español fue un estado independiente, reconocido por Alemania, Estados Unidos,
Francia, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda y Rusia, con intercambio de
embajadores, incluso para algunos, estas islas, situadas en pleno Océano
Pacífico fueron descubiertas por navegantes españoles a mediados del siglo XVI.
Fue
el investigador malagueño Miguel Alba Trujillo quien en 2016 publicó el libro “SS
Heliopolis, la primera emigración de andaluces a Hawai (1907)”,
donde se menciona a ese periodista que viajó llamado "Brozas", libro
que fue traducido al inglés. En uno de sus trabajos, este profesor de la
Universidad de Málaga escribe: Desde la
colonia británica de Gibraltar se emitieron miles de folletos que las agencias
consignatarias, realizando labores de contratación, distribuyeron por pueblos y
apartadas pedanías, con la decisiva colaboración de los agentes o ganchos. La
campaña no se limitó a la región andaluza y la difusión llegó a pueblos de
León, Zamora, Salamanca, Madrid, Alicante, Cáceres e incluso Menorca, como
certifica la lista de embarque.
En la página 197 de la edición en
español de su libro, Miguel Alba cuenta en una nota a pie de página: El nombre o apellido del periodista
“Brozas” no aparece en el registro de pasajeros que viajaron desde Málaga hasta
Honolulú. Cotejadas las diferentes posibilidades de la no aparición de este
nombre en el listado, todo hace indicar que su nombre fue transcrito de forma
errónea. Tras una ardua investigación, no se ha podido localizar artículo
alguno firmado por este individuo. Si este periodista hubiera escrito los
avatares del viaje, como reseña el periódico hawaiano, sería un documento de
incalculable valor histórico el cual o no se llegó a escribir o se perdió en
algunas de las plantaciones donde pudo ir a trabajar este enigmático personaje.
A Honolulú llegaron unos 8.000
españoles a cultivar la caña de azúcar, de los cuales unos 2.000 eran
andaluces, que se fueron principalmente en el barco Heliopolis, que salió del
puerto Málaga y transportaba a agricultores sin trabajo menores de 45 años y a
sus esposas menores de 40. En resumen, no fue una buena experiencia muy
agradable porque fueron explotados, por lo que muchos de ellos salieron de las
islas Hawai y llegaron hasta California… pero esta es otra historia.
Sin duda, es algo curioso que
intentaremos investigar para acabar con esa incógnita.
Una vez publicado este artículo en mi
blog “Cronista de Las Broza” se ha puesto en contacto conmigo el doctor Ramón Marcos,
natural del cacereño pueblo de Torrecilla de la Tiesa, pero residente en Brozas
como unos 40 años, donde ha ejercido, hasta su jubilación la medicina. Me cuenta
que siendo joven se hospedó en “La Troya” de Trujillo. Los dueños eran el señor
Plácido y la señora Concha. El señor Plácido era uno de los extremeños que
nacieron en Hawai, ya que su padre se había ido como emigrante. Y se sentía muy
orgulloso de haber nacido en Honolulú. Me contaba que uno de sus hermanos está
enterrado en esta ciudad, pues murió durante la estancia de su familia en
aquella isla. Con el dinero que trajeron montaron “La Troya”.
lunes, 2 de agosto de 2021
El archivo municipal de Brozas
Una persona de la villa me envía, por
internet, y por el sistema PDF el libro “Guardianes
de la memoria, de la Isla a Moctezuma. 60 años del Archivo Provincial de
Cáceres”, libro que agradezco y que me trae a la memoria cuando de jovencito
iba al archivo cuando se encontraba en el Palacio de la Isla, construido por
los Blázquez Mogollón, en el siglo XVI, donde ahora se halla el Archivo Municipal
de Cáceres, que dirige mi buen amigo, el cronista oficial de la ciudad, Fernando
Jiménez Berrocal.
En esta obra, de 150 páginas, editada
por la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Extremadura, hay varias
referencias a Brozas en lo referente a su archivo municipal, que vamos a ir
divulgando en este artículo. Era el catálogo de una magna exposición con motivo
de los 60 años del Archivo Histórico Provincial, exposición que se dividía en
cuatro grandes apartados: El primero la
historia del Archivo Histórico Provincial de Cáceres y sus inicios; La segunda
y la tercera dedicada a los Archivos Públicos y la 4 a los Archivos Privados y
Colecciones. En total se mostraron 84 documentos.
En
la introducción, Manuela Holgado Flores, la entonces consejera de Cultura y
Turismo decía: Las fuentes documentales
que proporciona el Archivo Histórico Provincial de Cáceres son innumerables, y
sientan las bases para el estudio de la historia, de la economía, la estructura
social, la política, la sanidad, la justicia, la organización del territorio y
el urbanismo, las costumbres, el arte, el ocio y la vida cotidiana y un sinfín
de temas de investigación”.
El libro comienza con lo siguiente: El Archivo
Histórico Provincial de Cáceres se creó por Orden del Ministerio de Educación
Nacional de 28 de septiembre de 1950 (B.O.E. de 20 de noviembre), a propuesta
del Excmo. Ayuntamiento de Cáceres, y de acuerdo y conformidad con las bases
aprobadas por su Comisión Municipal Permanente y gracias al apoyo del alcalde
de Cáceres, el brocense, D. Francisco Elviro Meseguer y a la inapreciable ayuda
de D. Miguel Muñoz de San Pedro, Conde de Canilleros, casado con una brocense
Su primera finalidad fue reunir los fondos documentales de la provincia. El primer director que tuvo el archivo fue D. Víctor
Gerardo García Camino, cargo que compartió con la dirección de la Biblioteca
Pública desde 1950 a 1958., quien fue profesor mío de Literatura Española en el
nuevo Instituto “El Brocense” en mi etapa de estudiante de Preuniversitario, el
famoso PREU, cuyo “taco” más fuerte era; ¡Cuernossss!
En los Protocolos Notariales del Archivo
hay un documento de 1848 de Brozas que es un libro cosido de 220 x 320
milímetros, que es el protocolo de instrumentos públicos pasados por la
actuación del escribano Manuel Gómez Chaparro.
Sin duda habrá que revisar estos
escritos históricos de la villa de Las Brozas y estudiarlos en profundidad.
viernes, 30 de julio de 2021
Olé por Brozas
REPORTAJE PÙBLICADO EN LA REVISTA ALDEHUELA,
NÙMERO 226, DE MAYO-JUNIO DE 2021, PÁGINAS 20 Y 21.
Vicenta Navarro Nogales (Brozas 1903 - 1997) es la
autora de este pasodoble “Olé por
Brozas”. Vicenta fue un ama de casa, viuda que fuera de Herminio Torres Cava,
el autor de la primera película de ficción de Extremadura, gran fotógrafo que
publicó sus fotos en el periódico “El Brocense” y que fue “asesinado por los marxistas el día 3 de diciembre de 1936”, según
reza en el Diario Oficial del Ministerio del Ejército del viernes 31 de enero
de 1941, en su página 471, por la que se le concede a ella la Medalla de
Sufrimientos por la Patria, con cinta azul y carácter honorífico.
Vicenta
Navarro nació el 16 de junio de 1903 en la calle Santa María de Brozas,
concretamente en la casa que con el tiempo se instaló la pescadería de Ángel “el
Recovero”, a los pocos meses su familia se fue a vivir a la calle Derecha, a la
casa del balcón de esquina, hoy propiedad de la familia García. Era la segunda de ocho hermanos,
tres varones y cinco mujeres.
De
muy niña empezó a ir muy pequeña al Colegio de la Doctrina Cristiana medio
pensionista donde también fueron llegando sus hermanas. En dicho colegio había
una monja que era de Sevilla (la hermana Rosario) y había estudiado piano en el
conservatorio y empezó a enseñarle este instrumento musical. Le salió tan buena
alumna que con seis años tocó el piano delante del obispo que fue a Brozas en
visita pastoral, que por entonces era monseñor Ramón Peris Mencheta, obispo de
Coria desde 1894 a 1920.
La
niña comenzó por prepararse en Brozas con la hermana Rosario e irse a examinar
al Conservatorio de Madrid libre. Así hizo hasta 5º de piano (la enseñanza elemental)
y 6º, 7º y 8º se matriculó oficial y se fue a Madrid para hacerlo. En 1921 le
dio clases el director del Conservatorio de la capital, que por aquel entonces
era el prestigioso Tomás Bret6on, autor de la zarzuela “La verbena de la Paloma” Terminó la carrera con 18 años pretendió
dedicarse a la música, pero sus abuelos no lo consintieron y tuvo que regresar
a Brozas donde estuvo hasta que su padre se metió en
negocios que no sabía y se arruinó. Toda la familia, menos el hijo mayor que ya
se había casado, emigró a la capital de España.
Allí,
a poco de llegar, murió el cabeza de familia y entonces Vicenta se puso a dar
clases de música, pero como era insuficiente para mantener a una familia de 9
personas y sabía coser, porque le hacía cosas de vestir a sus hermanas
pequeñas, se fue a una academia a aprender corte y confección. Por esos
conocimientos montó un taller, algo así como el de la famosa serie “El tiempo
entre costuras”, pero mucho más grande, ya que en él llegaron a trabajar un
total de 25 personas 23 obreras, más dos de sus hermanas pequeñas. Cosían para
El Corte Inglés de principio de los años 30. Se iban a París a los desfiles y
compraban un modelo de abrigo vertido o cualquier otra pieza; se lo daban a Vicenta con las piezas de
tela necesarias para que le hiciera un montón iguales para venderlos. Se
casó a los 31 años con Herminio Torres, ocho años más joven que ella
Después
llegó la guerra civil, siendo asesinado en Paracuellos su joven marido cuando
ella estaba embarazada de su hija póstuma, Herminia Torres, que nació en febrero
de 1937. La familia seguía viviendo en Madrid hasta 1943 que pidió la
excedencia en la oficina donde trabajaba de administrativa y se vino a vivir a
Brozas; dos años más tarde se casó con el hermano de Herminio, Salomé, un
hombre que “era más bueno que el pan, y
para mí ha sido mi padre”, en palabras de Herminia Torres Navarro. En 1946
nació su hermano Francisco Javier y al siguiente su hermana,
María Dolores.
Esta mujer, conocida por muchos
broceños, pero es muy desconocida en su faceta artística: Le encantaba `pintar.
Por eso ofreció a su hija un
biombo con unos flamencos, un venado y unos niños y su hijo tres o cuatro
cuadros más de un estilo más del siglo XVI que del XX. Era una verdadera
“manitas”, pues hacía de todo: De albañil, de carpintero montaba a caballo...
Hacia el año 1965 debió componer este singular pasodoble titulado “Olé por Brozas”. Durante unas vacaciones de su hija Herminia, le dijo: "mira lo que he compuesto; haz el favor de echarle un ojo y si algo no está bien, lo arreglas” y tuvo que arreglarle dos o tres “cosinas” que no se ajustaban lo escrito a lo que tocaba...
La
única actividad pública que tenía era tocar el órgano de Santa María en las
novenas de la Inmaculada y algún festejo más. Se hacía acompañar de Juanita
Marchena, (hermana de Julia, la mujer del farmacéutico José Antonio Rodríguez,
que entonces estaba al lado de la Sociedad de la Peña, reconvertido el bar hoy
en un supermercado) y que cantaba muy bien; tenía una bonita voz de soprano A
ella le enseñó el “Ave María”, de Schubert y le salía muy bien. Compañeras de
cantos religiosos eran Carmen Morcillo, que tenía voz de contralto y hacía muy
bien las segundas voces y Amparino Rodríguez.
Vicenta
vivió desde los años 40 siempre en Brozas, tocando el piano todos los días del
año. Murió el 3 de agosto de 1997 de una embolia pulmonar
en el Hospital San Pedro de Alcántara de Cáceres.
LA PIEZA MUSICAL:
domingo, 25 de julio de 2021
Entrevista de Casimiro Ortas en “Blanco y Negro”
Escribo esta crónica en pleno mes de
julio en Málaga, el lugar donde el artista cómico Casimiro Ortas, triunfara en
el teatro Cervantes, y en pleno mes de cáncer, el signo del Zodíaco que va
entre junio y julio. Entresaco estas notas de la “interviú” titulada “el arte de hacer reir” que le hizo en
la revista Blanco y Negro el periodista Ramón Martínez de la Riva. Era la revista del domingo 15 de junio de 1919,
y que sólo costaba 40 céntimos. Con los años, yo publiqué también en los años
80 algunas curiosas entrevistas en esta singular e histórica revista del grupo
de ABC, de Luca de Tena. Me acuerdo de la entrevista a un hombre argentino que
estudiaba los ovnis y también otra a un canario, relacionado en Venezuela con
el mundo de la ETA, o la entrevista al que fuera presidente de Panamá, el
general Omar Torrijos, pero hoy no toca hablar de uno, sino del personaje Casimiro
Ortas.
De esta entrevista, titulada “El arte de hacer reír”, aprendo algunas
cosas nuevas de este reconocido actor de primeros del siglo XX, entre ellas que
era un amante de la fotografía, algo novedosísimo en 1919 o que ayudaba en los
estudios a un sobrino, pues como dice el periodista “Casimiro que no tiene hijos, tiene sobrinos, por aquello, sin duda de
que cuando lo primero no lo da Dios, da el diablo lo segundo”.
Obra fotográfica de Ortas
Veamos el tema de la fotografía:
Hacia las dos de la tarde, después de almorzar enseña al periodista sus
notabilísimas fotografías. Y dice el actor: “Esa es de la ganadería del duque
de Tovar”. Y mientras le iba poniendo en el estereócopio fotografías y más
fotografía y le explicaba:
-
Yo vuelvo del teatro a las dos de la mañana y me
encierro en el laboratorio. Se dan casos de estar en escena pensando en las
placas que tengo que revelar, y qué combinación de baños haré para obtener los
mayores efectos. Después, en el laboratorio, me dan, a lo mejor – es decir, a
lo peor las cinco o las seis de la mañana. Cosa absurda si tenemos en cuenta
que el teatro no espera y que su desaprovecho el tiempo para descansar, es
imposible recuperarlo, pero ¿y la satisfacción de hacer fotografías como éstas?
Y
añade:
Yo que vivo solo para el teatro, aquí estoy
muy lejos del teatro. Me dedico a la familia y a mi placer favorito: la
fotografía. En ocasiones no duermo ni descanso, porque todo el tiempo que el
teatro me deja libre lo dedico a trabajos fotográficos.
El periodista y él fueron hasta el
teatro Apolo donde ensayaba un sainete de Carlos Arniches. Y le pregunta el
periodista:
-
El trabajo de
actor cómico, ¿qué características tienes?
-
¡Psch! ¡Yo que sé! No es inmodestia, pero creo que,
cuando un actor llega a tener entre el público la simpatía y la autoridad que
yo, seguramente ayudado por la suerte, he logrado, el actor necesita obras, eso
siempre; pero todo en cuanto las obras le pongan es cosa secundaria. La
característica en nuestro trabajo es una enorme personalidad. El actor cómico
que no tenga autoridad para hacer en escena cuanto quiera con la certeza de que
se lo han de celebrar, está perdido.
Y
cuenta el periodista que “mientras se vestía de Bhem y Bhem, el popular
curandero de El asombro de Damasco, contemplábamos,
desde uno de los butacones de su cuarto, los cuadros y caricaturas que lo
adornan, todos de artistas americanos”… Y prosigue el entrevistador: ¿Qué arte sobrenatural posee este hombre,
que en cuanto sale a escena, animáronse las caras de los espectadores, y poco a
poco fueron sonriendo, hasta estallar en la franca carcajada?
Casimiro en su casa de Madrid
La entrevista terina yéndose el actor
por la calle Barquillo, muy cerca del antiguo teatro Apolo y la Iglesia de San
José, en la calle de Alcalá: “¡Vamos King;
Hala, Perlita…! y con el foxterrier y la perrita maltesa, que parece un ovillo
de lanas enredado se perdió Casimiro Ortas por esa calle famosa del Madrid
antiguo.
Antes de terminar, quiero agradecer públicamente al brocense Mariano
Romo la cesión de estas páginas originales de la revista “Blanco y Negro” con
la que descubrimos otras facetas de la vida personal y familiar de nuestro
paisano el histórico artista de teatro Casimiro Ortas.



























