sábado, 10 de julio de 2021

Carlos V independizó a Las Brozas de Alcántara

 



    Un servidor es Caballero del Real Monasterio de Yuste desde  hace varias décadas. Recuerdo, como anécdota, que era presidente de la asociación un ilustre extremeño, Manuel Martín Lobo y mi padrino otro ilustre, el entonces alcalde de Zafra Francisco Luna. Perdí la medalla que me habían impuesto esa misma tarde y la encontró en la explanada del monasterio el que entonces era presidente de la Banca Española, Rafael Termes. 


    Este es el primer artículo que escribo para la revista de la Real Asociación y espero y deseo que haya varios más. El artículo fue publicado en la revista número 39 correspondiente al primer y segundo trimestre de 2021. Y para saber algo más: 


http://pacorivero.blogspot.com/2019/06/capitulo-de-los-caballeros-de-yuste.html


Cronista Oficial de la villa de Las Brozas (Cáceres)

Caballero del Real Monasterio de Yuste

 

            Por Real Provisión de 24 de marzo de 1537, el emperador Carlos V concede la independencia al lugar de Las Brozas, por entonces de la jurisdicción de la Villa de Alcántara, y que fuera Encomienda Mayor de esa Orden Militar, dándole el título de villa. Por este acto, los 700 vecinos de esta nueva villa (unos 3.000 habitantes, más que los que tiene ahora, que solo cuenta con algo más de 1.800 almas) pagaron al rey un total de 7.500 ducados.

 

            Las Brozas tenían, por entonces, su importancia en Extremadura, pues aquí había vivido Elio Antonio de Nebrija, con su numerosa familia y se cree que parte de la Gramática Castellana, publicada en 1492 en Salamanca, y su Diccionario fueron escrito aquí. Y que sus paisanos, los lebrijanos han visitado recientemente el lugar y le han honrado colocando una placa en la misma calle donde habitó este célebre personaje de la cultura española.

 

            Nebrija vivió muy cerca de la calle Aldehuela, donde en 1523, al año siguiente de morir el gramático en Alcalá de Henares naciera otro ilustre hijo de la villa, Francisco Sánchez “el Brocense”, profesor de Retórica en la Universidad salmantina y que sus teorías gramaticales se siguen estudiando hoy mismo, en el siglo XXI por el prestigioso pensador norteamericano Noam Chomsky.

 

            Claro que la villa de Las Brozas era reconocida ya por los abuelos del emperador, no en balde, Isabel la Católica había elegido al brocense frey Nicolás de Ovando, gobernador en la isla de la Española, que hoy conforman República Dominicana y Haití, en sustitución de Cristóbal Colón, que era muy navegante pero un pésimo dirigente de hombres. Ovando había nacido en el palacio de sus abuelos, los Flores, que aún se conserva y que fue reconvertido en Escuelas Públicas, habiendo sido colocada una placa como recuerdo de este célebre fraile y soldado alcantarino

 

            De manera casual nació en la villa el que con el tiempo sería el reconocido actor Casimiro Ortas Rodríguez, mientras la compañía de su padre, de igual nombre, actuaba en el cercano Alcántara. Ortas vino al mundo en 1880 y falleció en Barcelona en 1947. Comenzó en el mundo de la zarzuela y terminó como primer actor cómico; los grandes escritores de la época como Carlos Arniches o Pedro Muñoz Seca escribían obras exclusivamente para él. Montó varias compañías, con algunas de las cuales hizo las Américas, concretamente en Cuba y en México, donde se arruinó por completo en 1923, año del asesinato del revolucionario Pancho Villa.

 

            Todos estos personajes que vivieron y se aposentaron en la villa, construyeron numerosos palacios y casonas grandes, que junto al enorme y bello templo de Santa María la Mayor, el mejor de toda la diócesis, declarado monumento nacional y conocido como la “catedralina” y el que mandaron levantar los Reyes Católicos en la ermita de los Santos Mártires San Sebastián y San Fabián, concluido, con ayuda de todo el pueblo de Las Brozas en la década de los años 60 del siglo pasado, conforman, con tres conventos y numerosas ermitas, el último conjunto histórico artístico de Extremadura. La villa de Las Brozas, para quien no la conozca, bien merece una detenida visita.

 

            Además, de sus extensos y ricos campos, el emperador sacó dineros, para las guerras que tuvo, de la lana que producían los numerosos ganados de ovejas merinas, que en los llanos de Brozas y Alcántara se criaban, según cuenta el historiador Ramón Carade en su extenso libro de tres tomos “Carlos V y sus banqueros”. “El mercader burgalés Diego López Gallo se compromete a comprar durante cuatro años toda la lana a los ganaderos extremeños. La entrega había de hacerse en un lugar de la provincia de Burgos, y los vellones son de idéntica procedencia: Alcántara, Brozas y Valencia de Alcántara: la lana merina fina”. Esta lana se exportaba por el mar Cantábrico, desde Bilbao a Flandes.

 

            El documento del “Privilegio Jurisdiccional dado a la villa de Brozas por el Emperador Carlos V, y que vamos a transcribir, en parte, fue firmado en la Villa de Valladolid a veinte y quatro días del mes de Marzo año del Nacimiento de Nuestro Salvador Jesuchristo de mil e quinientos etreinta y siete años. Yo el Rey Yo Franciso de los Cobos Comisario mayor del Consexo Secretario de su Cesarea é Cathólicas Magestades”.

 

            Y comienza así:

 

            “Don Carlos por la Divina Clemencia, Emperador de los Romanos, Augusto Rey de Alemania, Dª Juana su madre e el mismo D. Carlos por la Gracia de Dios Rey de Cstilla de Leon, de Aragon, de las dos Sicilias, de Jerusalem, de Navarra, Granada, etc.

 

         “Por quanto por parte de vos el Concejo, Alcaldes, Regidores, Caballeros, excuderos, oficiales y Hombres buenos del Lugar de las Brozas, de la orden e Caballeria de Alcantara, nos fue echa relación, diciendo que dicho Lugar es de la jurisdicción de la villa de Alcantara y esta tres leguas de la dicha villa de Alcantara y hay en el setecientos vecinos e mas, e que los Alcaldes hordinarios de dicho Lugar no tienen jurisdiccion alguna en casas criminales y que en las Ziviles tiene jurisdiccion solamente hasta los mil maravedises y nos juzgan mas de hasta quinientos mrs. porque tratan pleito sobre ello con la dicha villa de Alcantara e acaece que los Pobres y viudas e otras Personas dejan de pedir e seguir su Justicia e dese defender de los que algo les piden maliciosam (te), e que por no poder los Alcaldes de dicho Lugar de causas criminales, muchas veces quedan los delitos que se hacen en el dicho Lugar en sus términos impunidos, e las partes danificadas, e nos suplicastes por merced vos eximiésemos y apartásemos de la jurisdiccion, sujeción e señorio de la dicha villa de Alcantara e vos diésemos juridiccion civil y criminal, e vos ficiesemos villa por vos e sobre vos o como la nuestra merced fuese, e nos acatando e considerando lo susodicho e algunos buenos servicios que del dicho Lugar de las Brozas, e vecinos, e moradores de el habemos rescibido e por lo que al presente en el dicho Lugar hay los dichos setecientos vecinos e moradores e de cada dia crescen en población y e espera que crescera, e que nos servir con siete mil e quinientos ducados de oro que montan dos quentos y ochoientos e doce mil e quinientos maravedís para ayuda a los grandes gastos, que Savemos fecho y experamos hacer e sobstener las Galeras de la Armada contra los infieles y enemigos de nusra Santa fee Catholica y en la guarda de la Costa del Reyno de Granada e de las fronteras de Africa e para otras cosas muy importantes e cumplideras a nuestro servicio e al de estos nuestros Reynos…

 

         El documento es mucho más extenso y en él se explican las condiciones que han de cumplir los nuevos villanos de Las Brozas, pudiendo ser nombradas las siguientes autoridades locales, por un año: alcaldes con alguacil, regidores, mayordomo y procurador, así como fieles guardas  y otros oficiales como caballeros, escuderos y otros hombres buenos y hacen saber a las autoridades de Alcántara, especialmente al maestre, gobernador y alcaldes que ya no tienen jurisdicción sobre la nueva villa, sino que la soberanía recae sobre la Corona. Así los pastos, montes, abrevaderos y aguas estantes o corrientes han de quedar como estaban al servicio de la nueva villa.

 

            El documento estaba escrito en pergamino de cuero, firmado por el Rey Carlos y sellado con el sello real de plomo pendiente con hilos de seda.

 










jueves, 24 de junio de 2021

Nicolás de Ovando, en la revista DM

 



 

            La revista DM, dirigida por Francesc Gómez, la portada al castillo de Brozas, y en su interior seis páginas a Nicolás de Ovando el gobernador de Indias nombrado por los Reyes Católicos y sustituto el descubridor Cristóbal Colón.

 

            El texto original va a continuación, con una fotografía del cuadro que está situado a la entrada del salón de sesiones del Ayuntamiento y que pintó el brocense Germán Díaz, que realizó un cuadro mucho más acorde con la vestimenta del silo XVI y no el que existe en el Hostal de gran lujo “Nicolás de Ovando” que tuve el gusto de conocer en mi visita a Santo Domingo, pues el cuadro del hotel se considera que es una vestimenta posterior.

 

            En este blog va el texto original y fotos de las páginas de la revista.



Nicolás de Ovando,

 primer gobernador de

 las Indias

 

Francisco Rivero

Cronista Oficial de Las Brozas (Cáceres)

 

Hay personajes en la historia universal que se han perdido en la memoria de la sociedad actual. Uno de ellos es el Nicolás de Ovando (1451- 1509) nombrado por los Reyes Católicos primer gobernador en las Indias Occidentales en sustitución del descubridor Cristóbal Colón. Para un hombre del siglo XXI cabe preguntarse quién fue este tal Nicolás de Ovando, un extremeño nacido, de manera casual, en la villa cacereña de Las Brozas, y que gracias a él los extremeños fueron los españoles que se trasladaron al Nuevo Mundo para descubrirlo, colonizarlo y ponerlo al servicio de la Corona de Española, formando un nuevo imperio en Occidente y trasladando los valores de nuestra civilización, nuestro idioma y nuestra religión a una parte desconocida de la Tierra.

Cuenta este personaje con grandes cualidades, tanto que fue uno de los hombres principales de la Orden Militar de Alcántara, llegando a alcanzar el rango de Comendador Mayor, cuando ya ejercía como gobernador de la isla de la Hispaniola (hoy República Dominicana y Haití), y cuya residencia oficial estaba en su villa natal. Antes había sido comendador de Lares, encomienda que se encontraba en lo que es hoy Esparragosa de Lares, en la provincia de Badajoz.

Su padre era Diego de Ovando de Cáceres, adalid de Isabel de Trastámara, en lucha contra su sobrina Juana la Beltraneja. Esto le valió que su casa – palacio, lo que hoy es el Gobierno Militar en la ciudad antigua de Cáceres, junto a la iglesia de San Mateo, no se le desmochara su torre, llamada la Torre de las Cigüeñas, y es la única atalaya que no fue derribada como lo mandaron los Reyes Católicos contra los belicosos señores feudales de la ciudad cacereña que se levantaron en armas en contra de Isabel la Católica. A Diego Ovando estuvo al servicio del Rey Juan II de Aragón, llamado también Juan el Grande, padre de Fernando el Católico, fue quien le añadió el apellido de Cáceres, que ya usó toda la vida.

La madre de Nicolás de Ovando fue Isabel Flores, natural de Las Brozas, dama de Isabel la Católica. Se considera, aunque no hay documentos que lo acrediten, que fue a dar a luz en 1451 a su hijo a casa de sus padres, que residían en el Palacio que hasta 1927 fueron transformado en las Escuelas Nuevas y donde muchos de la villa de Las Brozas estudiamos en las Escuelas Nacionales, hoy reconvertido en centro cultural y en cuyo patio este cronista oficial de la villa mandó poner una placa para recordar a todos que fue el lugar de nacimiento de este hijo ilustre, en la misma pared donde se conserva una ventana gótica que da a la entrada, pero su enorme y elegante portada es obra de la primera mitad del XVII, obra realizada por Pedro Alfonso de Flores y Montenegro, primer vizconde de Peñaparda de Flores, caballero de la Orden de Alcántara. El edificio donde nació Nicolás de Ovando puede ser visitado, ya que se encuentra junto al nuevo centro médico de la localidad.

El hijo de ambos se dedicó a la milicia y a la religión, pues entró como freyre en la Orden Militar de Alcántara tenían encomendadas esas dos misiones en la vida, llegando a alcanzar el tercer grado en la Orden, el de Comendador Mayor, tras el de Maestre y Prior. Ya en 1478, a los 27 años era el máximo responsable de la Encomienda de Lares, situada en Esparragosa, que junto a la de Las Brozas fue la más importante de todas. Fue tal su recuerdo en esta encomienda que dio nombre a una villa que mandó levantar en la isla de la Española, el comendador mayor, Nicolás de Ovando, y a la que denominó Lares de Guahabá, hoy la ciudad haitiana de Hincha.

Preceptor del primer Príncipe de Asturias

 

            A lo largo de su vida tuvo numerosos cargos, entre ellos ser uno los diez preceptores del Príncipe don Juan, hijo de los Reyes Católicos, heredero de la Corona, y primer Príncipe de Asturias. Fueron elegidos “gentiles hombres, experimentados y virtuosos y de buena sangre”, todos de gran talla intelectual. El Príncipe murió muy joven en Salamanca, en 1497, por lo que volvió a tareas de la Orden como visitador por su rectitud, bonhomía y ausencia de avaricia. La tarea que tenía era la de inspeccionar las casas y castillos, así como los bienes muebles, además de supervisar las costumbres de los freyres caballeros para que estos pudieran cumplir perfectamente su función religiosa. A nuestro biografiado se le encargó su primera visita en el capítulo de las órdenes militares celebrado en Burgos en junio de 1495 en hizo su primera de inspección como visitador, acompañado de frey Juan Méndez, durante los años 1496 y 97. Según el cronista de la Orden de Alcántara, frey Alonso de Torres y Tapia, la visita comenzó por la villa de Las Brozas, Encomienda Mayor, el 19 de octubre de 1496. La segunda visita se le encargó en el capítulo de Alcalá de Henares en 1497 para el bienio 98-99. También fue nombrado gobernador de Alcántara de 1499 a 1501, reconstruyendo la villa que había quedado arruinada tras la Guerra de Sucesión castellana (1475 – 1479) entre los partidarios de Juana la Beltraneja, hija del rey Enrique IV, el Impotente, y de la hermanastra de éste, Isabel de Castilla, casada con Fernando de Aragón.

 

Primer gobernador en las Indias Occidentales

 

Estos grandes encargos hicieron que los Reyes Católicos pensaran en él para nombrarle su delegado y primer gobernador en las Indias Occidentales, que por entonces estaba asentada en la Isla de la Hispaniola, donde estuvo de 1502 a 1509, siendo sustituido por Diego Colón, hijo del descubridor de América. La fecha de salida de la expedición fue el 13 de febrero de 1502, llegando al nuevo mundo el 15 de abril del mismo año. Hasta allí llegaron más de 2.500 hombres, en 32 barcos, con aperos y semillas.

 

Fue aquí, en el Nuevo Mundo, donde Nicolás de Ovando entró en la historia universal, bien es verdad que con menos relumbre que otros ilustres extremeños, como Francisco Pizarro, conquistador del imperio inca, o Hernán Cortés, del imperio azteca, que al principio de todo estaban bajo sus órdenes, sin olvidarnos de Orellana o de Núñez de Balboa.

 

            Como Colón era muy buen navegante, pero poco dirigente de hombres, los españoles se le sublevaron y había un malestar en la isla de la Española, donde llegó Francisco de Bobadilla, quien tampoco pudo apaciguar los nuevos territorios de las riñas que tenían entre sí los españoles. Los Reyes Católicos, que conocían la buena labor de Ovando en la administración de la Orden Militar de Alcántara, como dirigente de hombres y buen creyente, le confiaron la gobernanza de la isla de la Española. De ello da cuenta el memorial de Ulloa y Golfín cuando dice que la reina Isabel la Católica encargó a Ovando el cuidado del culto y reverencia de Dios, de la buena fe, el buen tratamiento de los indios y otras cosas.

            Por su parte, fray Bartolomé de las Casas dijo de él en “Historia de las Indias” que: Era mediano de cuerpo, y la barba muy rubia o bermeja; tenía y mostraba grande autoridad, amigo de justicia; era honestísimo en su persona en obras y palabras, de codicia y avaricia muy grande enemigo, y no pareció faltarle humildad, que es esmalte de las virtudes, y, dejado que lo mostraba en todos sus actos exteriores, en el regimiento de su casa, con su comer y vestir, hablas familiares y públicas, guardando siempre su gravedad y autoridad, mostrólo, asimismo, en que después que le trajeron la Encomienda Mayor, nunca jamás consintió que le dijere algunos señoría… Este caballero era varón prudentísimo y digno de gobernar mucha gente, pero no indios…”

            La reina Isabel la Católica tenía muy clara esa finalidad primera y primordial; por eso le había encargado a Nicolás de Ovando de que «todos los indios vecinos y moradores de estas islas fuesen libres y no sujetos a servidumbre y que no fuesen molestados de algunos, sino que viviesen como vasallos libres, gobernados y conservados en justicia, como lo eran los vasallos del Reino de Castilla», además de que «diese orden cómo en nuestra santa fe católica fueran instruidos».

Básicamente, Ovando llegó con estas instrucciones reales. Primero pacificar la isla del levantamiento entre los propios españoles; después pacificarla contra los indios que se levantaban en sus cacicazgos o reinos y posteriormente repoblarla con la creación de nuevas ciudades, para crear riqueza para los soberanos, comenzando así el Imperio español, aquel donde nunca se ponía el sol, haciendo de España una nación poderosa en el orbe. En tiempos de su nieto, Carlos V, sólo había tres grandes potencias mundiales: España, Turquía y China.

El ejercicio de su función como representante de los monarcas hispanos en América fue de siete años, ya que comenzó a ejercer en 1502 y concluyó en 1509. Durante esa temporada realizó una labor inmensa y muy agradecida por los soberanos. Para concretarla en hechos: Durante su mandato se fundaron las siguientes ciudades: Santo Domingo, Puerto Plata, San Juan de la Maguana, Azúa de Compostela, Cotuy, Salvaleón de Higüey, Concepción de la Vega, Villa Jaragua, Santa Cruz de Barahona, Jáquimo, Lares de Guahabá, Santa María de la Vera Paz (hoy Puerto Príncipe, la capital de Haití), Salvasierra y Puerto Real. Las más conocidas por los turistas españoles que ahora van de vacaciones a la República Dominicana: son Puerto Plata y Santo Domingo.

Trasladó la ciudad de Santo Domingo desde la orilla derecha del río Ozama a la izquierda, donde mandó diseñar un urbanismo, que es Patrimonio de la Humanidad según la UNESCO y que aún se conserva. También mandó construir una fortaleza, declarada monumento nacional. Es el único castillo medieval en el Nuevo Continente. Asimismo, se guarda con esmero el que fuera su palacio, convertido en hostal, algo así como un parador de turismo español, pero gerenciado, durante años, por una empresa francesa, en lugar de una española. Cuando este cronista lo visitó en su vestíbulo había una imagen que según la dirección del centro era de Nicolás de Ovando y que hasta entonces era la que se publicaba como tal. Era un retrato con un señor que llevaba gorga, prenda que no se usaba en los primeros años del siglo XVI, por lo que hacía 1992 sugerí al pintor de Brozas, Germán Díaz que realizara un retrato de nuestro hijo ilustre. Le ayudé con una foto de un dios taíno, los indios que poblaban la Española, y que saqué del pabellón de República Dominicana en la Expo 92, además de la ventana gótica que está en el palacio de Ovando, que saqué durante mi estancia en el hotel, o un paisaje marítimo caribeño, que es de la bahía cubana de Baracoa, donde llego Cristóbal Colón y para las facciones, Germán usó el retrato literario que Bartolomé de las Casas dio de Ovando. Este es hoy el cuadro que hoy se considera como el que más se adapta a la figura del primer gobernador español en América.

Otra buena labor de Nicolás de Ovando fue poner paz entre los españoles, unos partidarios de Cristóbal Colón y otros de su sucesor, el comendador de la Orden Militar de Calatrava, Francisco de Bobadilla, pues un funcionario medio Francisco Roldán, que había viajado con Colón en su segundo viaje como proveedor de la armada y llegó a ser alcalde mayor de la primera ciudad en el Nuevo Mundo, la Isabela, se insubordinó contra el gobierno del adelantado Bartolomé Colón en ausencia del titular el almirante Cristóbal Colón. Para atraerse a Roldán y sus numerosos seguidores, el comendador Ovando les permitió en 1502 ir al oeste de la isla de Santo Domingo y fundar una villa en las cercanías del Golfo de Gonave. Esa villa fue bautizada con el nombre de Santa María de la Verapaz; actualmente es Puerto príncipe, capital de Haití.

 

Retorno a España

Tras dejar la gobernaduría de la Española, Ovando regresó a España y se cree que se “enclaustró” en Brozas, concretamente en el castillo encomienda mayor. El ya viudo rey Fernando le mandó llamar para participar, como comendador en el Capítulo General de la Orden Militar de Alcántara que se iba a celebrar en Sevilla por el día de la Pascua del Espíritu Santo del año 1510, que se no se pudo hacer porque se habían convocado las Cortes de Aragón y tenía que acudir el monarca. El rey y el Cardenal Cisneros querían que las Órdenes Militares realizaran una campaña contra los moros del norte de África y así entretenía a los nobles fuera del Reino. Esto se habló y así ya estaba planificado el reparto del terreno; La orden de Calatrava estaría en Trípoli (Libia); la de Santiago en Orán (Argelia) y la de Alcántara en Bujía, ambas en Argelia. El soberano volvió realizar una orden para los primeros días de mayo de 1511, cuyo presidente del capítulo sería el propio Ovando, capítulo que no pudo terminar, pues moría en Sevilla el 29 de mismo mes y año.

 

Entierro oficial en 1991 y exclusiva mundial

            Ovando dijo que se le enterrara en la capilla que había mandado construir en el Conventual de San Benito de Alcántara. También se había pedido trasladar sus restos a Las Brozas, su localidad natal, distante tan sólo unos 15 kilómetros al este de la población alcantarina, incluso a Cáceres, para enterrarlos en la iglesia de San Mateo, en la ciudad antigua, donde están otros familiares suyos. Al final en 1947 una comisión encabezada por Miguel Muñoz de San Pedro, el Conde de Canilleros, académico correspondiente de la Historia, pero, acompañado del bibliógrafo Antonio Rodríguez – Moñino y del cronista oficial de Cáceres, Miguel Ángel Ortí y Belmonte, quienes localizaron sus restos en San Benito. Los metieron en una caja y lo trasladaron a la iglesia de Santa María de Almocovar. Abonaron un dinero al párroco para que hiciera un arca de madera y allí se quedaron hasta 1991.

            El conde de Canilleros estudió sus restos y en 1948 publicó en Sevilla un trabajo titulado “Descubrimiento de los restos de frey Nicolás de Ovando, primer gobernador de las Indias”. En 1991 un alcantarino, buen amigo, Antonio María Cisneros y de la Linde –Torres, junto a la jefa provincial de Turismo de Cáceres, también amiga, María Dolores Maestre, escritora de una amplia y documentada biografía “Frey don Nicolás de Ovando, primer gobernador de las Indias y Tierra Firme de la Mar Océana: La Española”, trabajaron para que sus restos de manera oficial y muy protocolariamente se trasladaran desde el templo parroquial hasta su tumba en San Benito. Acudieron al acto dos descendientes de Nicolás se Ovando, el académico de la Real de Extremadura, José Miguel Mayoralgo y Lodo, conde de los Acebedos, y Gonzalo Márquez de la Plata y Carvajal, marqués de Camarena la Vieja y la Real, acompañados por ilustres personalidades y representantes de las cuatro órdenes militares. El histórico hecho fue recogido por el notario Francisco Javier López Cano, que redacto un acta notarial y también por la prensa regional.

            Lo mismo que estuvieron perdidos sus restos, también estuvo perdido su testamento, hasta que lo encontraron los dos hermanos investigadores Dionisio y Serafín Martín Nieto, quienes ganaron con su libro “Las disposiciones testamentarias de frey Nicolás de Ovando, comendador mayor de la Orden de Alcántara y gobernador de las Indias” el primer premio de investigación Pedro Cieza de León, publicado el año pasado, dando con ello una exclusiva mundial. Ambos investigadores cuentan que: “el documento se ha localizado entre los papeles pertenecientes al sacro convento de Alcántara que fueron enviados a Madrid en 1850, custodiados en el convento de la Comendadoras de Santiago hasta que en 1896 se incorporaron al Archivo Histórico Nacional. En esos legajos se encuentra una conocida carpeta en el legajo 1.515 sobre la disposición de frey Nicolás de Ovando…”

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            Durante estos años, cercano al V Centenario del descubrimiento de América, un servidor como cronista oficial de la villa cacereña de Las Brozas, realizó diversas actividades para dar a conocer, aún más su figura: Estudio del personaje en las escuelas de Brozas, crear unas jornadas históricas en la que participaron historiadores especializados en América, presentar diversas ponencias den los Coloquios Históricos de Extremadura en Trujillo; colocar una placa en el palacio donde nació, e intentar el hermanamiento de la villa de Las Brozas con Santo Domingo, tras hablar personalmente en un vuelo de Miami a Managua con el ex presidente de la República Dominicana Lionel Fernández.…Por último, hay una propuesta de este cronista de levantar un museo monográfico a su figura en el palacio de los Flores de la villa de Las Brozas, lugar de su nacimiento.















sábado, 19 de junio de 2021

Los discos de Casimiro Ortas

 


 

            A lo largo de mi investigación sobre la vida y obra del actor Casimiro Ortas Rodríguez, nacido casualmente en Brozas en 1880 y fallecido en Barcelona en 1947, me ha faltado tratar el tema de sus discos. He trabajado sobre sus obras y sobres sus películas, pero este tema lo tenía un poco dejado, a pesar de que poseo algunos discos de pizarra, que he podido escuchar, gracias a la grabación que hice en el tocadisco antiguo de un amigo broceño. De hecho, tengo un disco comprado en el Rastro de Madrid y otro que me lo hice llegar desde Uruguay, que me costó 100 dólares (unos 80 euros), unos 40 dólares el disco y unos 60 su transporte desde aquel país americano.  Además, poseo otros dos discos de pizarra, regalo de una persona del pueblo a un servidor como cronista oficial de la villa.




            También poseo en mi colección un CD, adquirido antes de los discos de pizarra, cuya grabación puse en una conferencia que di sobre este actor en nuestro pueblo, y que todos desconocían por completo su voz. Era un episodio sacado de la obra “El sobre verde”, una revista musical escrita por Enrique Paradas y Joaquín Jiménez, con música del maestro Jacinto Guerrero y que se repondría en TVE en 1985 de la mano de Zori y Santos (éste, Fernando Santos, hizo el papel de don Nicanor que interpretó Casimiro Ortas). La ficha original de este disco que puse en la conferencia de Brozas es:

Título: El sobre verde. La cola, Discurso de D. Nicanor / Giménez y Paradas. Autores: Letra de Joaquín Jiménez y Enrique Paradas, y música del maestro Jacinto Guerrero. Intérpretes: Casimiro Ortas, Azaña, Manzano, Luna y Resa (cara A) -- Casimiro Ortas (cara B). Fecha: 1927. Datos de edición: Barcelona: Compañía del Gramófono

            En mi blog cronista de las Brozas publiqué el 14 de agosto de 2014 este artículo sobre un poema recitado por Casimiro Ortas, titulado “Poesía ultraísta”:  

https://cronistadelasbrozas.blogspot.com/2014/08/1928-la-voz-de-casimiro-ortas.html

 

            Quien quiera escuchar la voz de Casimiro Ortas que pique en este enlace: https://www.youtube.com/watch?v=yiGYiXiJjS0




            En mi casa de Madrid poseo dos discos de pizarra que me regaló una persona de Brozas, como cronista oficial de la villa con el fin de que un día pudiera sacar un artículo sobre este tema: El más antiguo es de 1917 se titula “El sufragio universal”, de Manuel Fernández Palomero, un recitado de Casimiro Ortas, un disco fabricado por la Compañía del Gramófono, S.A.E. de Barcelona. Un disco de la marca registrada “La Voz de su Amo”. Y a la vuelta la grabación “Desahuciado por el casero”, del mismo autor, Palomero, pero junto a Ortas interviene un tal Gorriz.  Manuel Fernández Palomero (1877 - 1949) fue autor de 68 obras, siendo la más famosa “El africano” que de alguna manera parodia a “La Africana”.

            Otro disco de pizarra es “En el tren”, y “La Confesión”, ambas de 1927. Mi disco tiene en las dos caras un sello pegado que dice que se han pagado los derechos de reproducción y con un tampón se ha puesto “C. Ortas”, pues él es el autor

            La ficha de este disco dice lo siguiente:

Título: “La confesión” [Grabación sonora]: cuento; En la cara B: el cuento “En el tren”. Autor: Casimiro Ortas 1880-1947. Editor: Compañía del Gramófono- Fecha de publicación: 1927. Descripción física:  un disco de 6 minutos de duración a 78 revoluciones por minuto y 25 centímetros.

            Para terminar, nuestro paisano Casimiro Ortas grabó muchos discos de pizarra, un verdadero adelanto técnico para aquella época, que se ponía en un gramófono y que funcionaba dándole cuerda a mano. El primer disco de pizarra que pude escuchar fue en un museo histórico en la isla de Cuba en uno de mis viajes al Caribe.

            Uno de los primeros discos que grabó Ortas fue en 1915, concretamente “el monólogo del farolero”, de la obra “Serafín el Pinturero”, sainete de Carlos Arniches estrenada por Casimiro Ortas y Consuelo Mayendía en el Teatro Apolo el 13 de mayo de 1916 y adaptada, en el año 2002, para los Veranos de la Villa de Madrid por el director extremeño de teatro Manuel Canseco, natural de Villanueva de la Serena, y protagonizada por Luis Varela y Estrella Blanco.  Y uno de los últimos, en 1933, editado en Barcelona por la Compañía del Gramófono, un recitado cómico de “Ortas con sus autores” que se complementaba con “Pachorrita el sabio”, escrito por Pedro Muñoz Seca.

sábado, 22 de mayo de 2021

Unah palabrinah pa mi amiga Elisa

 



Francisco Rivero. Cronista Oficial de Las Brozas

Ceclavín, 22 de mayo de 2021

Verás, qué ganas tenía de estar hoy ahí. Estaba planificado y con deseo, pero se aplicó el dicho de que “el hombre propone y Dios dispone”. Dos asuntos me han obligado a quedarme, a mi pesar, en Madrid: No poder conducir por estar con muletas por una distensión de rodilla y además tener programada, justo hoy, la segunda dosis de la vacuna. Después de escribir el texto, tenía que hacer esta introducción


 

            E mu difícil parlá de una encantadora ceclavinera que lleva prendía en la su alma el amor por Ejtremaura. Yo no sé ni parla ni ehcribir como lo hacia ella, que le salía esi acentu tan nuehtru, tan propio de la tierra que noh vio nacel.

            Conoci a Elisa y a loh suh hermanuh en loh madrileh, en su preciosa casa de la zona norti con unuh cuantuh amiguh con loh que creamu esu que se llama “Ejtremeñuh en la diahpora”, que queremu dal a conocel lol nuehtru, lo propiu de la recia raza ejtremeña, la que fueron hombrih y mujerih que hicierun muchu en la historia de Ehpaña y de América.

            La conocí, ademah, en el Hogal Ejtremeñu de Madrí, donde fue a presental algunuh de loh suh libruh, como “Mamaeñah” que cuenta comu eran nuehtruh puebluh a metá de la centuria pasá, cuandu era la nacencia de mushuh de nujotruh.  Noh jolvimu a vé otru dia en un campu de la Universidá de Madrid, un jardín botánico pueh toduh loh hermanuh son mu amantih de lor arbolih y de la naturaleza, recordandu en los madrilih ehti bonitu pueblu ejtremeñu de Ceclavín.

            Haci ahora unuh diez añus, yo ya escribía de loh hermanus Herrera Uceda en mi blog “Cronista de Las Brozas”, un tema titulado: ·Extremadura en el corazón citas de Brozas.

            Allí decía: La otra tarde asistí a la presentación del libro "Extremadura en el corazón" de dos hermanos ceclavineros, doctores en informática, pero amantes de la cultural rural. Miguel y Elisa Herrero Uceda, dos hermanos dan a conocer en 364 páginas la cultura de su pueblo a través de las estaciones, de la gastronomía, de las costumbres, de las canciones, de las fiestas... y también hay algo dedicado a nuestro cercano pueblo de Las Brozas.

            La primera cita tiene que ver con el directo, que en los años 40 era de gasógeno. Funcionaba con el gas que se producía al quemar maderas y otros objetos. El "directo" que salía de Ceclavín pasaba camino de Cáceres por Alcántara, Mata, Villa del Rey Brozas, Las Navas, Arroyo de la Luz, Malpartida de Cáceres y muchas veces, según los autores de este libro, se rompía el motor o se paraba por no tener "combustible". Una hora de marcha y 15 minutos limpiando cenizas...

 

            Otra cita tenía que ver con el bandolero de Brozas Chico Cabrera, quien, en palabras de Severiano Rosado Vidal, "merodeaba mucho por Ceclavín, principalmente por Las Moriscas y Los Infiernos. Sus correrías desde Albuquerque hasta Moraleja eran temidas y el público andaba por los campos con mucho temor". Chico Cabrera murió tiroteado por la Guardia Civil en un ribero del río Salor, donde aún enseñan su cueva.

 

Y POCU MAH: Felicidades a todos los ceclavineros por tener una persona tan amante de la tierra extremeña como es Elisa Herrero Uceda. Dios la tenga en su Santa Gloria.

 

            Un último apunte: Aquí puedes escuchar “Esti cachinu i cielu”, recitado por la propia Elisa. ¡Precioso!

 

Elisa Herrero Uceda, protagonista del Primer Día de las Letras Extremeñas | Canal Extremadura


Y esto, en directo, en Canal Extremadura TV desde Ceclavín:





domingo, 16 de mayo de 2021

Brozas, en la judicatura indiana

 



 

            Cayó en mis manos, el domingo Día de la Madre, un estudio titulado “Guía prosopográfica de la judicatura letrada indiana (1503 – 1898), de Javier Barrientos Grandon, publicado en el año 2000 por la Fundación Histórica Tavera. Y me llamó atención dos cosas: La primera, la dedicatoria. “A ti mamá, porque tú siempre estás”. Y la segunda la difícil palabra “prosopográfica”, cuyo significado en el diccionario de la Real Academia Española, que tanto me enseñó su director y mi profesor de Gramática, don Manuel Alvar, es: “Prosopografía” procede del griego (“prósopon”, rostro o cara y grafía; es decir. “Descripción del aspecto exterior de una persona”. El estudio es extenso, pues tiene 1.640 páginas, de donde entresaco algunos temas con relación a la villa de Brozas.

 

            En su presentación, el autor cuenta que trabajó durante unos 14 años en los archivos de España, Méjico y Chile hasta entresacar a un total de 1.993 letrados desde 1503 (en tiempos del brocense Nicolás de Ovando en la isla de la Española) hasta 1898, la independencia de Cuba y Puerto Rico, dándose por terminado el imperio español en América, sin olvidarse de las Filipinas.

 

            Sus agradecimientos van al amable personal del Archivo Nacional de Chile, en la “Sala Medina” y “Fondo Reservado” de la Biblioteca Nacional de Chile, a los del Archivo General de la Nación de Méjico; o los del Archivo General de Indias, Archivo Histórico Nacional de Madrid, Archivo Histórico de la Universidad de Sevilla, y también de la Universidad de Zaragoza.

 

            En este interesante trabajo se reseñan, sucintamente, las biografías de cinco personajes relacionados con Brozas: Pedro Sánchez de Paredes, Pedro Gutiérrez Flores, Íñigo Argüello Carvajal y Alvarado, Juan Bravo del Ribero y Correa, y Pedro José del Ribero y Correa,

 

PEDRO SÁNCHEZ DE PAREDES

            Del primero de ellos, Pedro Sánchez de Paredes nació en la villa de Las Brozas; se casó y tuvo descendencia. Tenía el grado de licenciado y tomó posesión de oidor en Lima el 11 de noviembre de 1566 y como oidor de Méjico el 8 de agosto de 1578. Falleció en la capital azteca. La Real Academia Española indica que “oidor” es el antiguo juez que en las audiencias del reino oía y sentenciaba las causas y pleitos. Por ejemplo: "el oidor de la Real Audiencia de Chile". Este oidor tiene en su haber profesional dos importantes asuntos: El primero fue, en 1573, al tomar residencia al doctor Gregorio González de Cuenca, oidor de la Audiencia de Lima, y a sus oficiales, del tiempo que fue visitador de la provincia de Trujillo, también oidor en la misma audiencia. El segundo fue seis años más tarde, en 1579, cuando Cristóbal Ramírez de Cartagena, que llegaría a ser virrey interino de Perú, entabló juicio de residencia al oidor Pedro Sánchez de Paredes por haber casado a su hijo de tres años con una niña de nueve, única hija de un rico encomendero.

 

            La residencia era un juicio que se hacía a las autoridades españolas en América sobre su mandato.

 

 

PEDRO GUTIÉRREZ FLORES

               Este señor, según la ficha de este estudio que cito, nació en Brozas (Extremadura) en 1538 y murió el 27 de mayo de 1598 en nuestra región. Su padre se llamó Francisco Gutiérrez Jiménez y era natural de la villa cacereña y su madre, Francisco de Carriedo, de Zamora. Pedro Gutiérrez perteneció a la Orden Militar de Alcántara. Fue visitador general del Perú, inquisidor en Valencia y consejero de Indias desde el 7 de octubre de 1587 y fue presidente de la Real Casa de Contratación, el organismo fundado en Sevilla en 1503 que servía para ayudar a los navegantes hacia las Indias y, con el tiempo, tener el monopolio del comercio con los terrenos de ultramar, desde el 17 de julio de 1593 hasta su fallecimiento en 1598.

 

               Su importancia es tal, que la Real Academia de la Historia le tiene abierta una ficha dentro del Diccionario Biográfico electrónico, donde se puede ampliar su biografía picando este enlace: Pedro Gutiérrez Flores | Real Academia de la Historia (rah.es) .

 

IÑIGO ARGÜELLO CARVAJAL Y ALVARADO

 




               La ficha de este ilustre brocense en la obra que mencionamos aporta los siguientes datos: Nació en Brozas en 1590 y murió en Méjico el 30 de mayo de 1639. Su padre fue el caballero de la Orden Militar de Santiago, Iñigo de Argüello y de la Rocha, también de Brozas y su madre Isabel de Alvarado Tovar, de Badajoz. El biografiado fue un clérigo de la Orden de Calatrava, desde 1623 y licenciado en Cánones o Leyes por la Universidad de Alcalá. Para obtener el título de licenciado había que pasar primero el de Grado, y estudiar durante cinco años y después otros cuatro cursos más.

 

               En América fue juez de Quiebras de la Corte, fiscal del crimen en Méjico desde el 29 de agosto de 1623; tres años más tarde fue fiscal de lo Civil, también en Méjico y oidor en la capital azteca desde 1628 hasta su fallecimiento en 1639.

 

               Una de sus principales actuaciones en América fue enjuiciar al gobernador de Yucatán, Juan de Vargas Machuca, que fue condenado por abusos raves al expoliar a los mayas. Tras el cese del gobernador, nuestro paisano se convirtió desde diciembre de 1630 a marzo de 1631 en gobernador provisional de la península de Yucatán.

 

               También el diccionario biográfico de la Real Academia de la Historia le dedica otro artículo: Íñigo Argüello Carvajal | Real Academia de la Historia (rah.es)

 

DOS ILUSTRES HERMANOS

               Los dos personajes de la judicatura que estudia Javier Barrientos son dos hermanos que descienden del brocense Juan Bravo del Ribero y Cabrera y de la limeña María Antonia Correa Padilla y Sande. Me refiero a Juan Bravo del Ribero y Correa (Lima 1685 - Arequipa, 1752) y su hermano Pedro José Bravo del Ribero y Correa.

 




               Juan Bravo del Ribero falleció siendo obispo de la ciudad peruana de Arequipa el 22 de mayo de 1752. Fue una persona casada, pero al enviudar tomó el estado clerical y llegó a ser obispo de Santiago de Chile y de Arequipa. Se licenció en Cánones y Leyes por la Universidad de San Marcos de Lima. Impartió clases en el Colegio Real de San Martín y en la propia Universidad. Fue abogado en la Audiencia de Lima y en 1724 tomó el estado eclesiástico. Ejerció como maestrescuela en Charcas, al sur del Perú. En agosto de 1734 se convierte en obispo de Santiago de Chile y el 25 de marzo de 1743 en obispo de Arequipa.

 




               Pedro José Bravo del Ribero nació en Lima el 4 de febrero de 1701 y falleció en la misma ciudad el 10 de junio de 1786. Se casó con Petronila Ana de Zavala y Esquivel Vásquez de Velasco.  Fue doctor en Leyes por la Universidad de San Marcos. Fue maestro en los colegios de San Martín y de San Felipe en Lima. A partir de 1719 fue abogado en la Audiencia de la capital y posteriormente en Charcas. El 17 de septiembre de 1733 tomó el cargo de Oidor supernumerario en Lima, con un salario de 28.000 pesos hasta su jubilación el 20 de junio de 1763; posteriormente fue numerario dos años desde 1776 a 1778, fecha de su jubilación. Este fue padre del también hombre de leyes, Diego Miguel Bravo del Rivero y Zavala, quien nació en Lima el 28 de febrero de 1756 y murió en Madrid en 1841. En 1809 el rey Fernando VII le dio el título de Marqués de Castel Bravo de Rivero.