sábado, 11 de julio de 2026

EL ACTOR CASIMIRO ORTAS, EN LA HABANA

 


             Mi amigo Juan Ouzounoff, sobrino - nieto del actor cómico Casimiro Ortas, me hace llegar unas fotografías de su ascendiente durante su estancia en La Habana, fotos que fueron sacadas de la revista “Nuevo mundo” del 15 de febrero de 1918. En esta ocasión se encuentra con el famoso torero Juan Belmonte (Sevilla 1892 – Utrera 1962), uno de los grandes del arte de Cúchares, más conocido como el “Pasmo de Triana”.

 

            El semanario “Nuevo Mundo” empezó a difundirse en 1895 y se cerró en 1933 y tuvo mucho éxito porque difundía fotografías reales en aquellos tiempos.

 

            En este caso, había cuatro fotografías con el popular diestro, que paró en La Habana, camino de Lima.

 


            El grupo se paseó por el precioso Malecón de La Habana donde he tenido más de una vez la oportunidad de pasearlo, a finales del siglo XX, pues la primera vez que fui a Cuba fue en noviembre de 1991. Con el tiempo, tras ocho viajes, he podido recorrer, prácticamente toda esa preciosa isla, provincia española hasta 1898, desde la provincia de Viñales, al oeste, hasta Santiago de Cuba, al este, sin olvidarse de la preciosa Isla de la Juventud.

 


            En el artículo, firmado por “Grillito” comenta, con cierto humor, el encuentro de ambos famosos. Entre ello, el periodista dice: “¡Juan el único, Ortas el Grande! ¡Un par de tonterías! Juanito consiguió humillar al Morro con la intrepidez. y la audacia de su belfo triunfal; Casimirín, junto a Belmonte, lleno de satisfacción, alegre y confiado, contemplaba la perfecta curva de su vientre y sentía cierta desdeñosa compasión por la insultante barriga de Lugin.”.

 


            En el caso que estamos comentando, el famoso actor brocense, comento en una entrevista al periodista Ramón Martínez de la Riva en la revista “Blanco y Negro” del domingo 15 de junio de 1919. En la entrevista, Casimiro Ortas explica que no estaba muy interesado en trabajar en América, donde estuvo en Cuba (desde mayo de 1918) y en México, donde por cierto aquí le fue muy mal. Él lo explica así con sus propias palabras: “Yo fui a América esta última vez creyendo hacer un gran negocio. Y no fue mal. Llevé una compañía formidable; pero yo iba con la impresión del éxito que tenía en La Habana”.

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