Vamos a saber más de ella.
El
escritor cacereño Francisco Acedo me pone un WhatsApp y me dice que en su día “escribí
una obra de teatro sobre Constanza de Ovando, que se estrenó en 2005 y tuvo
muchas representaciones y éxitos”. La obra se titulaba “Constanza o la vida
airada y se puso en escena el 11 de abril de 2005 en el Complejo Cultura Santa
María de Plasencia por la compañía teatral “Teatrópolis Teatro”. En la ficha
que me envía el argumento es “una reflexión sobre Miguel de Cervantes, el
Quijote y la vanagloria de las conmemoraciones que tiene como hilo conductor a
la sobrina de Cervantes. Constanza de Ovando”.
Y
una nota más sacada de “El Periódico de Extremadura del 11 de abril de 20025: “Esta
obra fue estrenada dentro del ciclo de conferencias históricas “Las huellas de
Isabel la Católica en Cáceres”, incluido en los “martes de la Fundación”
organizado por la Fundación del Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos
de Cáceres”. La obra de teatro fue dirigida por el propio autor, Francisco
Acedo, e interpretada por Pilar Montero y Susana Pedrazo.
En
cuanto a la vida de Constanza de Ovando se refleja en que su madre Andrea vivió
con su familia Cervantes en la collación de San Miguel, uno de los barrios históricos
del centro de la entonces pujante ciudad de Sevilla, pujante porque vivía de lo
que traían las naves que procedían de América y era mucho más poblada y rica
que la entonces villa de Madrid. Cerca de allí en la collación de San Salvador,
vivía la familia Ovando, de mayor alcurnia que la de Cervantes. Ambos jóvenes, Andrea
y Nicolás, se conocieron y se hicieron novios; era tanto su amor que tuvieron
una hija: Constanza, pero la familia Ovando se opuso a que se casaran por lo
que Nicolás retiró su palabra y cedió su apellido y dinero a Andrea para
mantener a su niña.
Constanza
fue la niña de sus ojos para Miguel de Cervantes. A lo largo de su vida tuvo
muchos amoríos. Vamos a contar algunos de ellos, como si fuera una revista del corazón
del siglo XVI.
La
primera relación escandalosa fue con el caballero Pedro de Lanuza, hermano del Justicia
de Aragón Juan de Lanuza, quien fue mandado ajusticiar por el rey Felipe II por
haber ayudado a su innoble secretario, Antonio Pérez, por traición a la Corona,
porque le ayudó a huir a Francia. Cuando Pedro le negó el matrimonio a Constanza,
ésta recibió la suma de 1.400 ducados por no cumplir aquél su palabra.
El
segundo desencuentro amoroso de Constanza fue en la villa de Madrid con Francisco
Leal, quien según un documento judicial del 18 de diciembre de 1608 se vio obligado
a pagar solo unos 1.100 reales, algo así como 400 ducados por incumplir su palabra
matrimonial.
Constanza
vivió con su familia de Cervantes en Madrid, en la calle del Baño y murió en el
año 1622, siendo enterrada el 22 de septiembre de 1624 en la Iglesia de San
Sebastián en la calle Atocha de Madrid donde también se hallaba su madre Andrea de Cervantes.



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