lunes, 8 de junio de 2026

LOS MISIONEROS BROCEÑOS POR EL MUNDO

 


 Resumen de la ponencia impartida en las II Jornadas de los Cronistas Oficiales de Extremadura celebrada en Lobón el 6 de junio de 2026.




            Hay un típico refrán de la villa cacereña de Las Brozas que dice lo siguiente:

 

En Brozas

Ni vacas, ni mozas

Y si tanto me apuras,

  Ni sacristán, ni curas      

            Y es un refrán que no tiene ninguna razón, salvo en la métrica de los versos, pues hay muy buena ganadería (en algún momento hasta ganadería brava) y sus terneros son tan apreciados que, saliendo vía puerto de Cartagena, se sacrifican en el Líbano, país que conocí hace años, y como me informó un camionero transportista en una de las carreteras que cruzan su amplio término municipal.

 

            En cuanto a las mozas, hay muy guapas y preciosas mujeres, como se puede atestiguar yéndose a dar una vuelta por el pueblo, que es el último Conjunto Histórico Artístico, de la región declarado por la Junta de Extremadura.

 

            Referente a la segunda parte de los versos, de niño he conocido a muy buenos sacristanes y a excelentes curas. Y a lo largo de los años, Las Brozas ha dado dos obispos a la historia de la Iglesia: Pedro Ordóñez Flores (Brozas 1560 – Bogotá 1614), arzobispo de Santa Fe de Bogotá, y Miguel Fernando Merino y Bravo (Brozas, 1712 - Ávila, 1781) obispo de Ávila.

 

Lo que se pretende con esta ponencia es un reconocimiento a todos aquellos frailes casi anónimos que dejaron la comodidad de sus conventos y de sus familias cercanas en Extremadura para viajar a los lugares más lejanos del mundo con el fin de predicar el mensaje de Cristo y evangelizar a sus habitantes.

 

HISTORIA DE LOS FRANCISCANOS EN FILIPINAS

 

Antiguo convento franciscano de Manila destruido en la II Guerra Mundial

Filipinas, tan lejos de España, tuvo hasta ocho congregaciones de religiosos para cristianizar a los indígenas. Varios siglos más tarde, esta nación es la única católica en el Lejano Oriente.

 

Los primeros franciscanos fueron solo 15 y llegaron a Manila el 2 de julio de 1577. Como no tenían dónde dormir, se alojaron temporalmente en el convento agustino de Intramuros, pues iban a ayudarles en la evangelización. Y en menos de un mes ya tenían su propia residencia. Al día siguiente, bendijeron su nueva iglesia y la pusieron bajo la protección de Nuestra Señora de los Ángeles. Con la llegada de más frailes, el 15 de noviembre de 1586 se creó la Provincia franciscana de San Gregorio Magno.

 

Al ser los segundos en llegar a Filipinas, los franciscanos pudieron adquirir un inmueble más decente en el extremo este de la Calle Real. Este terreno se dividió en dos: Una parte para un hospital para los indígenas, que con el tiempo sería, el Hospital San Juan de Dios, y la otra parte para su casa matriz. Como estos frailes eran muy pobres y humildes, por su propia filosofía, la primera iglesia la fabricaron con materiales pobres, a base de palos y maderas y se la dedicaron, como se ha dicho a Nuestra Señora de los Ángeles de la Porciúncula, y que, por desgracia, fue destruida por un enorme incendio en el año de 1583. Unos veinte años más tarde comenzaron a construir la iglesia de piedra, que fue inaugurada en 1602.

 


La zona que los franciscanos se les entregó estaba alrededor de la Laguna de Bay, el lago más grande de Filipinas, de escasos dos metros de profundidad y la península de Bicol, en el sudeste de la isla de Luzón, así como las islas de Samar y Leyte, que estaban los jesuitas. Desde su llegada hasta el final del dominio español en 1898, los franciscanos pudieron establecer y administrar 207 parroquias. En estos territorios filipinos realizaron su labor evangélica varios frailes que llegaron desde la villa de Las Brozas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario