domingo, 6 de abril de 2014

El Brocense, maestro de don Francisco de Quevedo


 
 

 

            Hace unos años fui invitado como pregonero al Certamen Literario de  don Francisco de Quevedo en la Hospedería que lleva su nombre en la localidad alcarreña de Villanueva de los Infantes. El tema expuesto fue “·de cómo don Francisco de Quevedo consideraba como su maestro a Francisco Sánchez El Brocense”.

 

            El patio del convento de Santo Domingo, lugar donde se halla la celda donde murió el escritor madrileño, estaba a rebosar. Y di a conocer la importancia de Sanctius, como era conocido El Brocense, en la obra de Quevedo.

 

            Años más tarde, el director de la hospedería - museo “El Buscón”, de Villanueva, mi amigo José Antonio Aldecoa Luzárraga, me presta un libro de Quevedo publicado en Bruselas en 1570, titulado “Poesías de don Francisco de Quevedo Villegas, Cavallero de la Orden de Santiago, Señor de la Villa de la Torre de Juan Abad”. Pues bien, en esta original obra de más de 500 páginas, hay numerosas poesías dedicadas a las seis musas: Clío, Polymnia, Melpomene, Erato, Terpsichore y Talía, además de canciones como madrigales, décimas, quintillas, redondillas, sonetos y numerosos romances.

 

            El libro concluye con el capítulo dedicado a “Epitecto y Phocilides en español y con consonantes”. Con el Origen de los Estoicos y su defensa contra Plutarco y la defensa de Epicuro contra la común opinión. Este trabajo está dedicado a don Juan Herrera, su amigo, Cavallero del Abito de Santiago, Cavallerizo del Excelentissimo Señor Conde Duque y Capitan de Cavallos”.

 

            En el apartado de la “Razón desta traducción” es donde sale el tema de Francisco Sánchez de las Brozas” y  transcribo discretamente:

 

            “Con deseo de acertar en lección tan importante, y con el recato de quien trata Joyas, he visto el original Griego, la version Latina, la Francesa, la Italiana, que acompaño el Manual con el comento de Simplicio, la que en Castellano hizo el Maestro Francisco Sánchez de las Brozas… “

 

            Quevedo sigue la versión del maestro Sánchez, en lugar de la Gonzalo Correas, pues incluía más materia la de El Brocense que la de éste. Francisco de Quevedo dice que la versión de Correas es más rigurosa y menos apacible y “la de Sánchez docta y suave y rigurosa en lo importante”…