Hace unos días se celebraba en la localidad pacense de
Medellín la XL Semana Cultural de la Hispanidad, con numerosas actividades. Una
de ellas fue la conferencia “Tres hospitales en Medellín (1500 – 1887)”, con
numerosas imágenes, en el Centro Cultural “Quinto Cecilio”, a cargo de los historiadores
José María Custodio Simón y Tomás García Muñoz y cronista oficial de la villa.
En su intervención, Tomás Muñoz fue desgranando la importancia
de los hospitales en Extremadura. En el reino de Castilla, con el Renacimiento
llega la idea de que hay que cuidar no solo el alma, sino también el cuerpo a
través de la salud. Surgieron muchos hospitales en muchos pueblos y en las
ciudades. Había dos clases de hospitales: los reales, que no perdían de vista
sanar a los enfermos (algunos tan conocidos hoy por restar reconvertidos en los
Paradores de Turismo de Santiago de Compostela y de San Marcos de León,
establecimientos hoteleros de cinco estrellas) y el resto, la mayoría, que eran
de origen eclesiástico que solían funcionar como Casas de Misericordia, como
beneficencia y generosidad hacia los más pobres y desvalidos, sin que primase
mucho la asistencia médica.
Hay un intervencionismo de la Corona para impulsar la reforma
hospitalaria y que los concejos municipales pudieran hacer curas en los
pueblos. Los hospitales extremeños tuvieron un gran auge en los siglos XIII y
XIV. El ponente habló de la tesis de la doctora María Victoria Rodríguez Mateos
en cuya tesis doctoral, por la Universidad de Extremadura (calificada con
sobresaliente cum laude) “Los hospitales de Extremadura 1492 – 1700” estudió
arquitectónica y funcionalmente a 189 centros hospitalarios de 111 localidades
de la región.
Todos conocemos de Brozas el hospital de Santiago que se halla en la calle del mismo nombre dentro del patio de la casa del que fuera alcalde de Cáceres (1948 – 1955) y gobernador civil de Toledo (1956 – 1963) Francisco Elviro Meseguer. De este hospital hizo un estudio Felicísimo García titulado: “Las instituciones de beneficencia en la frontera: el caso del hospital de Santiago de Brozas”, trabajo que fue presentado en noviembre de 1999 en el Congreso Internacional de Historia y Cultura en la frontera (I Encuentro de Lusitanistas Españoles) celebrado en Cáceres. Según este autor, a principio del siglo XVII había en Brozas dos médicos, pero en 1679 solo había uno, que se llamaba Miguel Valiente, que recibía un salario de 7.000 reales al año y debía atender gratuitamente a los frailes del convento de la Luz y a los pobres del hospital de Santiago.
Trabajando sobre este tema de los hospitales,en su tesis la doctora María Victoria Rodríguez Mateos documenta la existencia y funcionamiento de dos instituciones hospitalarias principales: Hospital de San Andrés, mantenido, en gran parte, gracias a donaciones y mandas testamentarias de figuras del clero local, como el cura Juan Alonso Calzadilla. Y el hospital de La Concepción: Otra institución de asistencia benéfica y sanitaria fundamental para la villa durante la Edad Moderna. La villa estaba muy poblada, por ser la Encomienda Mayor, más de 6.000 habitantes en el año 1591, nada que ver con los 1.718 que tenía en 2025.



Interesantísimo e invita a visitarlo, si estuviera abierto al público, claro.
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