lunes, 4 de noviembre de 2019

El testamento de Ovando







            Hoy he recibido en mi casa de Madrid una agradable sorpresa: Mi amigo Dioni Martín me ha enviado el libro que estaba esperando desde hace años y que intenté que se publicara. Se trata de la obra “Las disposiciones testamentarias de frey Nicolás de Ovando, comendador mayor de la Orden de Alcántara y gobernador de las Indias”. Ha sido el primer Premio a la Investigación “Pedro Cieza de León y ha sido editado por la Diputación de Badajoz y el Ayuntamiento de Llerena.




            Como cronista oficial de la villa de Las Brozas, lugar de su familia materna (los Flores, cuyo palacio es hoy el denominado edificio “las Escuelas Nuevas”), y del que el freyre se hizo con la Encomienda Mayor de la Orden Militar de Alcántara, la propia villa brocense, me alegro de que este ilustre investigador hallara el testamento del que fuera gobernador de las Indias, sustituyendo a Cristóbal Colón y como jefe de muchos de los extremeños conquistadores del Nuevo Mundo, entre ellos Hernán Cortés y Francisco Pizarro.




            El libro trata en primer lugar la biografía de este personaje que dio fama a Extremadura, aunque hoy se haya perdido su memoria entre el gran público, no así entre sus biógrafos, especialmente Ursula Lamb, María Dolores Maestre y Esteban Mira Caballos.  El capítulo II está dedicado al servicio de Nicolás de Ovando en la Orden de Militar de Alcántara; el III a su etapa como gobierno en las Indias (la isla de la Hispaniola, hoy dos naciones, República Dominicana y Haití) y los tres siguientes al inventario y disposiciones de los bienes del exgobernador, y un anexo a las rentas de Ovando, para concluir con dos apéndices, uno documental y otro de láminas, para concluir el de la bibliografía, en el que tengo una pequeñísima aportación: Rivero Domínguez. Francisco. “Los encuentros de Nicolás de Ovando con Isabel la Católica”. XXXIII Coloquios Históricos de Extremadura. Trujillo 2004.


La firma de Nicolás de Ovando del año 1496

            Hombre listo donde los haya, Nicolás de Ovando dejó escrito su testamento (su inventario y disposición de bienes) el 16 de septiembre de 1509 en Santo Domingo, al dejar la gobernaduría de la isla, donde estuvo en este puesto durante siete años, justo un día antes de zarpar el barco para regresar a España. En total eran 18 hojas y un pliego suelto, que se hallan en el Archivo Histórico Nacional, en el apartado de Órdenes Militares, legajo 1.513, según investigaciones de Dionisio Martín Nieto y de su hermano Serafín. El comendador mayor dejó una copia a su buen amigo frey Alonso del Viso, de la Orden Militar de Calatrava. Éste enviaría copia a su superior en España y cuando éstas llegasen podría enviar el original por si hubiera un naufragio y se perdieran las disposiciones e inventarios de bienes de Nicolás de Ovando, quien murió en Sevilla el 29 de mayo de 1511, cuando se estaba celebrando en la capital hispalense un Consejo de las Órdenes Militares. 




            Dionisio Martín Nieto es un investigador que hace años descubrió la casa palacio en la que habitó en Brozas Elio Antonio de Nebrija, humanista y escritor de la primera gramática castellana, publicada en 1492 en Salamanca. Este descubrimiento lo hizo en su libro “Antonio de Nebrija y sus hijos. Relaciones con Extremadura”. Asociación Cultural “Torres y Tapia”. Fondo Cultural Valeria. Fundación Academia Europea de Yuste. Madrid 2007. Este hecho ha supuesto tanto interés que en esos locales que nosotros los broceños llamamos Las Carmelitas, Canal Extremadura TV rodó un reportaje sobre Nebrija en el que participamos diversas personas, entre ellas Jesús López, amante de este personaje que publicó su novela “Nebrissa” y el cronista de Alcántara, Jesús Martín Grados. En abril de este año, un grupo de lebrijanos, acompañados por jóvenes estudiantes, colocó una placa, por sugerencia de un servidor, a su ilustre paisano, en la pared del Convento de las Comendadoras, hoy Auditorio Municipal.